Opinión

El patriotismo falaz

10 febrero 2014 5:2 Última actualización 23 julio 2013 5:15

 
 
Antonio Cuéllar Steffan
 

La reforma energética que propone el PAN conlleva el otorgamiento de concesiones a los particulares.El inquieto gobierno liberal del Distrito Federal que transformó el concepto de familia que contemplaba el código civil de la capital, y que derrochó recursos millonarios en una obra todavía inconclusa que no se ha auditado, la línea 12 del metro, le otorga a su extitular la idea de continuar siendo un candidato, no sólo para dirigir a su partido, sino para contender a la carrera presidencial del 2018.
 
 
Esa propia imagen que se ha creado para sí mismo Marcelo Ebrard, lo hace buscar empeñosamente algún tema de la agenda política que le permita resurgir, y los tiempos no le han venido mal para envolverse en la bandera del nacionalismo petrolero para atacar a quienes han llevado por buen camino los objetivos del Pacto por México.
 
El regente más equilibrado del perredismo encabezará al bloque conservador más recalcitrante que perseguirá a toda costa la continuidad de Pemex.
 

Un dogma de su propuesta lo tiene ganado: Pemex no se privatizará. Y es que debemos darnos cuenta de que el tema de la paraestatal está superado, y no porque la actividad a la que se dedica no sea económicamente viable, desde luego, sino porque la conducción de la principal empresa del país a lo largo del tiempo está reprobada
 

¿Quién va a querer quedarse con un sindicato, con limitaciones legales, vicios y obligaciones como las que tiene el organismo?
 
La Constitución establece el dominio categórico y exclusivo de la Nación con relación a todos los recursos del subsuelo, y le concede a Pemex el carácter de monopolio del Estado con capacidad única para llevar a cabo su explotación y aprovechamiento.
 

El problema que esta concesión constitucional ha dejado, es el de una empresa del Estado que ha sido altamente rentable, pero no para todos los mexicanos, sino para unos cuantos, para quienes gozan de la posibilidad de echar mano al presupuesto y quienes viven de él.
 
Un derroche que, de continuar, dejará a las generaciones por venir sin los frutos de un recurso que también es suyo.
 
Es necesario que abandonemos fanatismos históricos que con toda premeditación han sido sembrados e inducidos. No se trata de hacer a un lado el carácter nacional y patriótico de nuestros recursos, el derecho exclusivo de los mexicanos a privilegiarse y gozar de los frutos de su correcta y justa explotación, sino de voltear la página a la historia de una empresa que ha servido para gastar, pero que dista siglos luz de ser una unidad económica competitiva al nivel de los estándares internacionales en los que debería encontrarse.
 
La reforma energética que propone el PAN conlleva el otorgamiento de concesiones a los particulares. Un punto de razón les asiste, sólo es dentro de un esquema de competencia y concurrencia, que podremos encontrar la eficiencia esperada en el desarrollo de la actividad económica petrolera. Pemex, como monopolio constitucional del Estado, jamás podría encontrar un grado de excelencia empresarial como el necesario y esperado, porque no lo necesita.
 

Debemos pensar en una reforma que permita la introducción de esquemas de producción eficiente, con máxima rentabilidad para el país, en la víspera de la transformación del mercado energético y la economía global. Debemos concebir un esquema de explotación competitivo en el que los recursos se le entreguen al gobierno del país, pero siempre etiquetados; siempre para la construcción de una plataforma de infraestructura que posibilite el desarrollo futuro de un México innovador, sustentable, con una Nación mucho más preparada y mucho más competitiva de lo que hoy somos.
 

Limitar el esfuerzo político a la concreción de una reforma fiscal que beneficie al organismo es infantil, es concederle a un grupo burocrático dominante una mayor canonjía para seguir privilegiando propósitos minoritarios, es no darnos cuenta del carácter finito de nuestros yacimientos y la inminencia de la transformación de la industria petrolera mundial, por la aparición de las nuevas tecnologías que permiten el aprovechamiento del gas shell.

Maestro en Amparo