Opinión

El partido oficial revivido y renovado

A principios de la década de los treinta, cuando el nombre del partido del gobierno era Nacional Revolucionario, PNR, apareció publicado en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo presidencial gandalla, como ahora algunos dicen. En los términos de ese arbitrario ucase, la burocracia estaba obligada a aportar un día de salario en todos los meses que tuvieran 31 días para el sostenimiento de ese partido.

Como cada año tiene siete meses con 31 días, esto significa que el importe de una semana de sueldo de todos los empleados y funcionarios públicos iban a parar a las arcas de ese falso partido. Mejor prueba que ésta podrá haberla, sin duda, pero la que arriba se menciona deja en evidencia y de manera contundente que sí es un partido del gobierno. Y quien lo dude puede ver la prueba misma en el Diario Oficial.

Años después, siendo presidente de la República Lázaro Cárdenas, volvió a aparecer publicado en el mismo Diario Oficial otro Acuerdo del Ejecutivo, mediante el cual se adjudicó en propiedad a ese partido (que para entonces ya había cambiado de nombre para llamarse de la Revolución Mexicana, PRM, pero que en el fondo y por su naturaleza seguía siendo el mismo) un terreno del gobierno ubicado en la calle de Ejido, lo que hoy es prolongación de avenida Juárez en la Ciudad de México, para la construcción del edificio que albergara la sede de ese supuesto partido.

A mediados de la década de los setenta, el autor de estas líneas revisó los directorios telefónicos de Coahuila y encontró que en varias ciudades del estado aparecían en la sección amarilla, bajo la clasificación de “gobierno municipal”, las líneas telefónicas de las oficinas priistas. Esto no significaba otra cosa que los respectivos contratos habían sido hechos por esos gobiernos y que el pago mensual del servicio corría a cargo de los mismos. Formulada la denuncia pública del caso con la aportación de la prueba correspondiente, al año siguiente hubo una reclasificación de esas líneas telefónicas. ¡Qué casualidad! Aunque como es de suponer y en efecto así fue, se trató sólo de un cambio cosmético, porque el pago lo siguieron haciendo los gobiernos municipales.

Más todavía, el local que desde hace muchos años ocupa el comité estatal del PRI en Guanajuato es propiedad del gobierno del Estado, y así aparece inscrito en el registro público de la propiedad. Bueno, pues a pesar que desde hace más de dos décadas Acción Nacional gobierna esa entidad, no ha sido posible desalojar a ese partido del inmueble. Cada vez que se ha intentado reacciona el PRI con mil argucias legales y recurre con virulencia al chantaje político.

Para el proceso electoral de 1978, me tocó elaborar el proyecto de programa municipal para Torreón presentado por Acción Nacional. Recuerdo que algunos conocidos, burócratas al servicio del ayuntamiento, me habían comentado con insistencia que algo debería hacer el PAN para que se suspendiera la cuota que arbitrariamente les descontaban para el sostenimiento del PRI. Así tal cual se incluyó en la plataforma panista, el punto fue objeto de amplia difusión durante la campaña y todo parece indicar, porque en esa ocasión se ganó aunque no se respetó el triunfo panista, que la propuesta cosechó abundantes votos entre la burocracia municipal.

Lo anterior viene al caso porque se acaba de denunciar que el ayuntamiento priista de Torreón, de acuerdo a información oficial publicada por éste mismo en su página de Internet, entre enero y abril del año en curso hizo pagos electrónicos al PRI y a su Fundación Colosio por 1 millón 148 mil pesos.

Los funcionarios municipales priistas han alegado que no es dinero del gobierno en sí, sino descuentos que hacen a 803 trabajadores de confianza por el equivalente al 3.5 por ciento del salario de éstos. El espacio se ha agotado, pero es claro que el tema amerita ser comentado en una próxima entrega.