Opinión

El papel de los cuentos en economía

Estoy llegando un poco tarde al Premio Nobel de Economía de Jean Tirole, y mucha gente ya ha comentado sobre sus aportes. Pero pensé que aún podía decir algo útil sobre lo que realmente hizo la Nueva Organización Industrial (de la que el economista francés fue la personalidad más importante); principalmente, que fuera seguro ser estratégicamente tonto, para gran beneficio de la ciencia económica.

¿Qué quiero decir con eso?

Antes de la Nueva Organización Industrial, los economistas escribían sobre competencia perfecta y monopolios; después admitieron (los honestos) que gran parte de la economía real parecía consistir de oligopolios (o competencia entre pocos), pero hicieron poco en ese campo excepto saludar con la mano sin hacer nada.

¿Por qué? Porque no había un modelo general de oligopolio.

Y sigue sin haberlo. Cuando hay pocos jugadores, cada uno capaz de un efecto significativo sobre los precios, muchas cosas pueden pasar. Pueden coludirse, quizás implícitamente, si hay una ley anticompetencia desleal aplicada eficazmente.

¿Pero cuáles son los límites a la colusión y por qué; y cuándo, a veces, se viene abajo? Nos gusta asumir que las firmas maximizan las ganancias, ¿pero qué significa eso cuando hay interacciones de pequeños grupos que crean situaciones del tipo dilema del prisionero?

Y aún así se busca modelar la economía, pensar en cosas; y a veces esas cosas no pueden modelarse sin abordar la competencia imperfecta.

Antes que llegara la Nueva Organización Industrial, la forma en que la economía manejaba estas cuestiones era asumiéndolas.

¿Rendimientos crecientes como causa del comercio? No podemos abordarlo porque no tenemos una teoría de competencia imperfecta, así que tenemos que asumir que todo es resultado de la ventaja comparativa. ¿Inversión en investigación y desarrollo, y el poder de mercado temporal que resulta, como fuente de progreso tecnológico? No podemos.

Lo que la Nueva Organización Industrial creó no fue tanto una solución sino una actitud. No, no tenemos un modelo general para oligopolios, ¿pero por qué no narrar unos cuentos y ver a dónde llevan? Simplemente podemos asumir una fijación de precio (o cantidad) no cooperativa; sí, las firmas reales probablemente van a encontrar formas de coludirse, pero pudiéramos aprender cosas interesantes trabajando con un caso donde no lo hagan.

Podemos hacer supuestos absurdos sobre gustos y tecnología que lleven a una versión manejable de la competencia monopolista; no, los mercados reales no funcionan así, ¿pero por qué no usar esta versión divertida para pensar en rendimientos crecientes en el comercio y el crecimiento? Básicamente, la Nueva Organización Industrial hizo que estuviera bien narrar cuentos en lugar de demostrar teoremas, lo que a su vez hizo posible hablar de y modelar cuestiones que habían sido descartadas por los límites de la competencia perfecta. Por experiencia propia, puedo decir que fue profundamente liberador.

Por supuesto, vino una fase posterior cuando las cosas se liberaron mucho, cuando un estudiante de posgrado inteligente podía producir un modelo para justificar cualquier cosa. ¡Hora de trabajo empírico! Pero para entonces, mucho se había logrado.

Twitter: @NYTimeskrugman