Opinión

El Papa se va

 
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Papa.

El Papa Bergoglio regresa al Vaticano. Gil medita: días difíciles, católicos, obsesivos, dogmáticos. Según el Sumo Pontífice, el Diablo acecha. Ahora mal, ¿se trata de un Satanás con trinche, cola y patas de cabra? Este diablo horrible ocupó muchas de las pesadillas de Gilga. O bien, ¿ese Diablo es más bien un neoliberal, un hombre bien vestido, antologado en un Ermenegildo Zegna con portafolios de piel de bovino?

Nunca se sabe, una franja amplia de la sociedad mexicana sostiene que fuimos gobernados por un Lucifer que adelgazó al Estado, reformó aquí y allá y luego prendió fuego a la pradera. En fon.

En la Catedral de Morelia, el Papa caminó exhausto, arrastraba los pies, tocaba las cabecitas de los niños como si fueran melones. Pobre Bergoglio y dijo: “Dime cómo rezas y te diré cómo vives”. Gilga sintió una terrible turbación: ¿y si no reza la persona en cuestión, no vive?

La vida no es linda con enemigos. Pensemos en los amigos y los enemigos. Cerremos los ojos: Dios te salve María. Gil ha visto al Papa como un hombre con un déficit impresionante de sueño. Cada vez que tiene oportunidad, Bergoglio cierra los ojos y logra un coyotito, pequeño, pero reparador. Gamés piensa en esto y le da un sueño que se cae sobre el teclado. Llena eres de graciazzzzzz. Con toda su fe, Gilga les pide que recen por él. ¿Lo harán por él?

FATIGA
La fatiga ha cercado al Papa mexicano, de hecho todos los papas podrían ser mexicanos, los queremos, los saludamos, vamos a sus misas, en fon. Una de las anécdotas que más han gustado a Gil en esta visita retrata al Papa llegando a la Nunciatura después de un día agotador. Francisco bajó del Fiat que lo lleva y lo trae, el pequeño papamóvil, bajó a saludar a los niños y las niñas que con lágrimas en los ojos le tocan la mano, le dan el beso; entonces su Santidad les habla en italiano. Y dale con el italiano ante la mirada un tanto desconcertada de la infancia que lo rodea. De pronto un asistente se le acerca al oído, le dice algo y el Papa entonces habla en español. Ah, milagro de lenguas.

Gil no quiere presumir, pero cuando está muy cansado le da por hablar en japonés y, si esta que se cae, habla chino. En serio, por la vida del Papa.

INTERMEDIO LAICO
El Papa vuela hacia el Vaticano y Gamés aprovecha el descuido para citar estas líneas de Fernando Savater, un escritor que lo ha acompañado en estos días ciertos e inciertos de dogmas u dogmos.

Oigan: “Vivir en una sociedad laica significa que a nadie se le puede impedir practicar una religión ni a nadie se le puede imponer ninguna. O sea, que la religión (incluida la actitud religiosa que niega y combate las doctrinas religiosas en nombre de la verdad, la ciencia la historia) es un derecho de cada cual, pero nunca un deber de nadie y mucho menos de la colectividad. Las jerarquías eclesiásticas –ninguna, nunca– no tienen derecho a convertirse en una especie de tribunal general de última instancia que decida lo que es moral o inmoral en la sociedad, lo que debe ser legal o lo que ha de ser prohibido, quién es digno de gobernar y quién debe ser éticamente repudiado. Las autoridades religiosas no son autoridades morales ni legales: pueden establecer lo que es pecado para sus feligreses, no lo que ha de ser delito para todos los ciudadanos ni indecente para el común del público”. ¿Cómo la ven? Sin albur.

Dominus bobiscum, o como se diga. Gil ha sentido efectivamente que la jerarquía católica dice y desdice sobre asuntos morales, públicos y se convierte en tribunal último: corrupción, narco, migrantes, indígenas.

También ha puesto en la vida pública lo que es legal e ilegal, lo que debe ser repudiado en cada acto. Gilga pregunta mientras Francisco duerme a pierna suelta en el avión que lo lleva al Vaticano: ¿el Gobierno ha abandonado la idea del Estado laico? En fon, al menos la ciudad volverá a ser un enjambre natural y no una ciudad tomada por la Policía y los católicos.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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