Opinión

El PAN

Gil cantaba: en el PAN, la vida es más sabrosa. Madero había ganado la elección interna del Partido Acción Nacional. Arrastró a Cordero hasta que se cansó; luego, sin despeinarse, se reeligió como dirigente nacional del partido. El senador Cordero no ve la suya: pierde todo. Cuentan que al Toluco López le gritaban sus furibundos malquerientes: Toluco, tu ya ni noqueando ganas. Gil leyó en sus periódicos de papel un acuerdo entre los comentaristas: Felipe Calderón perdió ante Madero. Gamés añade: Calderón y la obsesión sicótica de que la guerra contra el narco le traería a su gobierno, por sí sola, simpatías, un candidato panista a la presidencia y una especie de exitoso pago de marcha.

Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, esa guerra impidió que el expresidente preparara a un candidato, le quitó al partido de Calderón la presidencia, llenó las fosas de miles y miles de muertos e hizo crecer de forma escalofriante el número de desaparecidos. La elección interna del PAN es el más reciente y tremebundo balance de la presidencia de Felipe Calderón realizado por sus correligionarios (gran palabra). Analistas que Gil pondera afirman que el PAN tiene un futuro interesantísimo este año en las elecciones de varios estados de la República. Depende desde qué punto de vista se vea el asunto: si cerramos los ojos, la realidad desaparece y todo parece, en la oscuridad, más interesante, lo que sea de cada quién.

EL ENANO MALDITO

Pablo Hiriart ha escrito en páginas contiguas a ésta del fondo, que en el sexenio anterior, el salario se redujo 28 por ciento, que los alimentos que integran la canasta básica aumentaron 42 por ciento durante el sexenio de Calderón, que la pobreza extrema creció 26 por ciento, que la creación de empleos fue de baja calidad, sin derechos, sin ahorros. Ciertamente, ¿quién gana una elección con estos números? Nadie, ni aunque regresara Churchill y prometiera de nuevo sangre, sudor y pelos, o como se diga. ¿Cómo se llama ese niño? Se llama Rotundo Fracaso.

Ahora mal: la economía no crece ni a balazos. No pasa de los dos puntos si bien nos va (¿cómo ven a Gilga disertando sobre temas económicos?). Un enanismo económico detiene el crecimiento como una maldición. No sólo los panistas han fracasado, los priistas hicieron puré de papa con la economía nacional. Zedillo goza de un enorme prestigio internacional por no estorbar el ritmo de la alternancia en el poder, pero pocos le recuerdan el puré de papa. El enano maldito se ríe en las sombras. Pero Gamés se desvía sin querer, rèvenons a nos moutons.

Según algunos panistas conspicuos, Madero seguirá el rumbo de la negociación, de las leyes secundarias, del diálogo. Diego Fernández de Cevallos: “Yo siempre tuve como convicción de que, el que resultara ganador de la contienda interna del PAN, deberá dialogar con el gobierno, con todas las fuerzas políticas y con la sociedad en su conjunto para poder ser eficaces y útiles a favor de México”. Así que a lo que vinimos: a dialogar durísimo. Mju.

TIERRA PROMETIDA

Las reformas primarias, secundarias, terciarias y hasta cuaternarias han sido ofrecidas (ah, la voz pasiva con verbos auxiliares, qué placer) como la llave para abrir la puerta del crecimiento económico, de la prosperidad, el desarrollo y sólo Dios sabe cuántas palabrotas más. Adiós al enanismo, hasta luego al crecimiento de hormiga. En “Escritorio de Negocios”, Carlos Mota habla del primer ministro de la India, Narendra Modi, artífice de la recuperación de ese país a un ritmo de 5.4 por ciento para este año. Según Enrique Quintana en “Coordenadas”, las crisis financieras son como los temblores, no van a desaparecer. “Como los temblores, la duda no es si volverán a presentarse alguna vez, sino cuándo y cómo lo harán”. Aigoeeeei.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el triunfo de Madero? Nada. Esperen, sí tiene que ver: Gustavo Madero impulsará las leyes secundarias que traerán el crecimiento añorado. Dios quiera, pero si con las reformas no crece México, más vale hacer nuestras maletas y mudarnos de país. ¿Estamos?

La máxima de Jose Pla espetó dentro del ático: “El dinero no da la felicidad, ciertamente, pero tampoco es un serio obstáculo”.

Gil s’en va