Opinión

El PAN y sus miserias

En pocos días, tres hechos noticiosos han puesto en evidencia las miserias del Partido Acción Nacional. Un empoderado senador que quiere imponer su visión de familia; unos neonazis tapatíos, y dos figuras del panismo capitalino detenidas y acusadas de manosear a una mujer y golpear a su marido en Brasil, constituyen el retrato de la familia fundada por Manuel Gómez Morin y hoy presidida por Gustavo Madero.

Las conocidas declaraciones del senador José María Martínez, que pretende que sólo haya familias como las que bendice la Iglesia católica; una organización neonazi incrustada en el PAN Jalisco, revelación de Paris Martínez en Animal Político, y el patético comportamiento de exasambleístas panistas en el Mundial, no son asuntos marginales. Se trata de eventos con una dimensión que hace imposible pensar que los únicos responsables de los mismos son quienes los protagonizan. En los tres casos, el PAN tiene culpa.

¿Qué hay peor que un facho retrógrado? Uno que no es genuino, un político que se hace parecer como facho y como retrógrado estrictamente por estrategia electoral. En el caso del senador Martínez lo que declara es lo de menos, lo realmente grave son sus motivos y sus apoyos. Hay que leer a Diego Petersen, director de El Informador de Guadalajara, quien hace una semana se ocupó del tema. Al recordar que Chema, como también le dicen en Jalisco al legislador, nunca se había distinguido por mocho, algo de lo que en mi tierra saben mucho, Petersen deja claro que lo más probable “es que la agenda del senador esté en otra parte y que lo que busque sea notoriedad y fama en la defensa de esos temas. Es decir, que todo este show no tenga más motivación que congratularse con los grupos más conservadores del panismo de cara a las elecciones internas de su partido en Jalisco”. (http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2014/06/25/los-desvarios-de-un-senador/)

En cuanto a sus apoyos: Madero, quien no dudó en quitar a Ernesto Cordero cuando éste se rebeló, ha mantenido a Martínez al frente de la polémica comisión. El chihuahuense sabe que tiene que consentir a la ultraderecha.

Y dado que los líderes nacionales panistas se la pasan buscando los cariños de Yunques y organizaciones anexas, nadie debería sorprenderse si de repente militantes blanquiazules se disfrazan de, y emulan a, los nazis. Lo raro sería que no ocurriera tal degeneración en la base cuando en la cúspide hay una pelea por abrazarse a los meones de agua bendita (Gómez Morin dixit).

El cuadro lo completan los panistas del Distrito Federal detenidos en Brasil. Nadie minimiza la agresión a una pareja carioca a manos de los funcionarios panistas delegacionales Rafael Medina y Sergio Eguren. Que paguen por ello. Pero igual de grave es que los ciudadanos descubran, gracias a la gresca, que funcionarios de la delegación Benito Juárez están de juerga en el Mundial y los que pagamos su salario ni en cuenta estábamos de ello.

Pero otra vez, cero sorpresa. Esa demarcación gobernada (es un decir) por Jorge Romero se ha ganado a pulso el ser la representación del actual PAN capitalino: un partido poblado por hijos de la conveniencia y no de la convicción, por tipos audaces mas no inteligentes, que se sirven del poder antes que servir desde el poder. Para el delegado y sus chalanes queda claro que es más importante el Mundial que sus obligaciones, y encima ahora están en medio de un problemón.

Los escándalos mediáticos recientes del PAN no son hechos aislados, fortuitos o azarosos: tienen raíces, y están podridas.