Opinión

El PAN se hace viejo

  
1
  

   

Gustavo Madero

La dirigencia del PAN podrá decir, y con razón, que retuvo Baja California Sur, que ganó Querétaro y dio batalla en Colima, pero los números son los números y en la jornada del domingo le fue peor que nunca.

El 20.91 por ciento que le dio el electorado es reflejo que algo anda mal en Acción Nacional, porque ese nivel de preferencias es una humillación para el partido más antiguo de México.

Desde mucho antes de la alternancia, al PAN no le iba tan mal en una elección federal.

Madero hace maromas estadísticas para lucir lo que sí obtuvo, pero no puede ocultar que fue incapaz de contener la debacle que ha venido experimentando el PAN.

Un porcentaje de 20.9 por ciento es bastante inferior al 25.4 que obtuvo en las elecciones presidenciales de 2012, es peor que el 29.7 recibido en 2009, y mucho menor al 34.4 que alcanzó en las presidenciales de 2006.

Es decir, el PAN ha venido perdiendo de manera sostenida en cada elección federal entre cuatro y cinco puntos.

Otros dirigentes de ese partido renunciaron al cargo por malos resultados electorales y se fueron a su casa, como Germán Martínez.
Madero, en cambio, va a dejar la dirigencia nacional panista para irse de coordinador de los diputados de su fracción a San Lázaro.

Puede ser un asunto de estilos personales, pero ahí hay una derrota vergonzosa de la que alguien se tiene que hacer cargo.

El PAN tenía todo para alzarse con una muy buena votación en estos comicios, o salir de la elección como el robusto líder de la oposición. ¿El resultado? 20.91 por ciento.

Ellos tendrán que analizar las causas de su derrota, cosa que no hicieron después del tercer lugar en las presidenciales de 2012.

Madero no le puede echar la culpa al árbitro: él fue el impulsor de la reforma electoral con la que se disputaron estos comicios. Así los quería y así se los dieron. ¿Y?: 20.91 por ciento.

Es posible que Madero se haya equivocado con la campaña negra al inicio de esta contienda, y que no le queda a un partido equilibrado y sensato como ha sido el PAN en su historia.

Tal vez la propaganda “propositiva” fue otro error, por su contenido: populismo puro, que fue criticado por los propios panistas.

Quizá los pleitos internos en el PAN, donde no se hablan entre los expresidentes del partido, contribuyó a perfilar una imagen de pendenciero, dividido, que no lo une la argamasa de las ideas, sino la ambición de poder.

Pueden haber sido los casos de corrupción de sus legisladores y autoridades, que le quitaron el halo de partido de gente recta.

O el desgaste por 12 años de ejercicio de poder federal.

O todo junto.

O tal vez el PAN, sin darse cuenta, se hizo viejo.

Twitter: @PabloHiriart

También te puede interesar:
Sorpresas en la elección de ayer
Votar en democracia (Y el mito de la caída de la TV abierta)
8 de junio