Opinión

El PAN se desguanajuatizó

Los panistas necesitarán de algo más que vendoletes para curar los raspones y chipotes que les dejó la primera experiencia democrática interna en 75 años.

Mientras deciden si modifican o no los estatutos para regresar a un modelo menos abierto que el del domingo, a la vista están los primeros damnificados del encontronazo en la onda grupera albiazul.

Guanajuato es el mejor ejemplo de que se puede perder ganando. Los paisanos del exgobernador Juan Manuel Oliva sólo reconfirmaron su apoyo a Ernesto Cordero, pero a la hora de la hora se quedaron como las novias de rancho, vestidas y alborotadas. Cómo estarán las cosas que el gobernador Miguel Márquez Márquez pidió a los maderistas que no los dejen fuera. Lo que ocurrió es que la intención de guanajuatizar al PAN, que tanto promovió Oliva, quedó en la nada.

Pero no todo quedó ahí. Los corderistas fueron sorprendidos comiendo camote, literalmente, porque la onda grupera poblana hizo campaña no sólo contra Madero sino que arremetió además contra Rafael Moreno Valle.

Nos dicen que podría haber perdón para Javier Lozano y Fernando Manzanilla, pero no para Ana Tere Aranda ni para Francisco Frayle. Por algo será.

Van por la bolsa del INE

Tome el dato, en unas semanas más, el Instituto Nacional Electoral (INE) formalizará el registro de tres nuevos partidos.

Se trata del Partido Regeneración Nacional, derivado del movimiento Morena; el Partido Encuentro Social (PES); y el Partido Humanista (PH). Todos competirán en las elecciones federales de 2015, en las que tendrán que acreditar el 3 por ciento de la votación para conservar el registro.

Pero este cambio implicará un riesgo para otros partidos, como el del Trabajo (PT) y el Movimiento Ciudadano (MC), el de perder su registro en automático, si se descubre que los militantes que presumen están afiliados también en los nuevos partidos. A ver cuántos sobreviven.