Opinión

El PAN que reclama México

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Ricardo Anaya es el virtual ganador de la contienda por la presidencia del PAN. (Alejandro Meléndez)

“No es tiempo de inventar futuros con el pretexto de que inventar futuros salva el presente, sino es tiempo de preservar el futuro por la acción responsable en el presente”: Carlos Castillo Peraza.

Es tiempo de devolver su alma al PAN, su esencia ciudadana, liberal, democrática y ética. Con el valor, la fuerza y el poder de nuestras convicciones.

Para devolver el alma al PAN, deben reconciliarse liderazgos y talentos que en años recientes se han confrontado, provocando profundas y muy costosas divisiones.

En un buen número de contiendas electorales la derrota se construye desde adentro, por intereses y grupos contrarios. Nuestros adversarios han llegado a tener, en algunas ocasiones, sus mejores aliados dentro de nuestras filas.

Devolver el alma al PAN también implica decisiones de fondo en muchas de las agendas de partido, y en usos y costumbres que han fortalecido cacicazgos y liderazgos patrimonialistas.

Las decisiones para poner fin a cualquier acto de corrupción, de impunidad y complicidad, no deberán encontrar ni complacencias ni excepciones.

He escuchado en voz de algunos panistas que un partido no es un grupo de monjes y coincido con ellos, pero tampoco mafias y grupos que atropellan a esta asociación de ciudadanos que es la esencia de nuestro partido.

Por eso, cualquier margen que tolere la impunidad echará por tierra la promesa de regeneración, y también la disposición y ánimo de muchos panistas y mexicanos para acompañarnos.

Los procesos electorales más recientes nos dejaron razones de esperanza, compromiso y entusiasmo genuino frente a triunfos como Querétaro, el refrendo de los ciudadanos de Baja California Sur y campañas que nos hicieron sentir casi la victoria como San Luis Potosí y Colima.

También sufrimos derrotas dolorosas con mensajes claros de hartazgo y castigo de la gente. En otros casos la pérdida de panistas valiosos y apreciados por la ciudadanía, fueron causa de derrota.

Se recuperaron alcaldías como León, que deben inspirar un modelo de hacer política, respondiendo a los ciudadanos con la mejor agenda para gobernar y con liderazgos honorables y de probada trayectoria.

Cuando gobernamos debemos hacerlo como los mejores, y cuando jugamos como oposición, ser voz de los sueños y anhelos de la ciudadanía, pero sobre todo ser voz y defensa de los agravios, injusticias y del dolor de la gente. Una oposición respetada que denuncia y alza la voz de la indignación y hartazgo que hoy suma a millones de mexicanos, y que con responsabilidad dé la cara a los mexicanos y construya acuerdos que sirvan a México.

Esta es la última llamada, porque frente a nosotros hay condiciones dentro y fuera que no van a esperar más tiempo para responder.

Estoy orgullosa de pertenecer a un partido cuyas contribuciones han fortalecido a la democracia y ampliado las libertades. Un partido en donde mujeres y hombres libres han escrito páginas gloriosas y ejemplares. También lo estoy de cientos de miles de panistas que desde el anonimato o sin mayor protagonismo, hacen posible que el PAN siga siendo la opción democrática y ciudadana.

Es un proceso de regeneración, es hora de poner fin a quienes desde la arrogancia y el atropello se asumen como dueños de voluntades, de grupos y personas.

Los pedazos del alma se podrán reconstruir con la firmeza de una presidencia fuerte en lo institucional y con las convicciones llevadas a la acción.

La otra gran parte nos toca a quienes hemos decidido estar en las filas del PAN. El partido es el espejo de nuestra pasión, amor, compromiso, trabajo, unidad y congruencia. Es también el espejo de nuestras debilidades, de las renuncias al ejercicio de la ética, de las confrontaciones estériles y de las prácticas importadas de otras fuerzas políticas que han ido minando el alma del PAN.

Renovemos la esperanza y en especial el trabajo y compromiso, porque esta transformación empieza por nuestra propia regeneración.

Si así lo hacemos, entonces ganaremos la voluntad, confianza y disposición de los ciudadanos para acompañarnos y darnos otra oportunidad, y sólo así será posible volver a triunfar en las urnas.

Por encima de cualquiera de nosotros, el alma del PAN late y está en nuestra determinación que vuelva a latir con fuerza para los panistas, pero sobre todo que vuelva a mover las almas y hacer de México nuestra patria, ordenada y generosa.

Twitter: @JosefinaVM

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