Opinión

El optimismo de los bancos contra el pesimismo de sus clientes

 
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Cajero automático de Banamex. (Braulio Tenorio)

En cada uno de los reportes de los principales bancos del país, la noticia era la misma: ganancias no vistas en el primer trimestre de un año.

Tradicionalmente es en el cuarto trimestre cuando se ve este repunte, que incluye noviembre con la promoción de El Buen Fin y la época decembrina. Pero este 2016, por primera vez, aseguraron los directivos, las utilidades fueron en algunos casos nunca vistas en un arranque de año.

Eduardo Osuna, al frente de BBVA Bancomer, aseguró que “fue el mejor trimestre en la historia del grupo”, con más de 10 mil millones de utilidades.

En los mismos términos, Ernesto Torres, de Banamex, dijo que es la mayor utilidad trimestral obtenida en los últimos seis años por el grupo financiero, poco más de cinco mil 773 mil millones de pesos, de los cuales más de cuatro mil millones fueron aportados por el banco.

Banorte reportaba utilidades por cuatro mil 462 millones de pesos, un aumento de 15 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado. Y así la mayoría de los principales bancos del país.

El optimismo de los principales directivos de los bancos, e incluso de accionistas de bancos de menor tamaño, contrasta con el ánimo y percepción de las calles.

Si bien pareciera que los banqueros viven en otro mundo, en el del “club de los optimistas”, con cifras en mano aseguran que no es así. Los datos económicos son reales y el crecimiento de la demanda de crédito también.

Todos coinciden en que el mercado interno es la fuente de este despegue en el crédito a las personas y las empresas de todos los tamaños; la inflación controlada y la creación de empleos formales, lo que incluso se reflejó en una baja en los deudores.

Los mismos consejeros regionales de todos los bancos (recordemos que son los empresarios más reconocidos de cada localidad) afirman que a sus empresas les va muy bien, pero cuando se les pregunta cómo va el país, responden que muy mal, y es ahí donde –aseguran– las cosas no empiezan a cuadrar.

Los clientes piden crédito para hacer crecer su negocio, de consumo, hipotecario, porque ven que hay trabajo para poder solventar ese financiamiento. Aun así el desánimo sobre la situación del país permanece y todo por la palabra clave: corrupción.

Para los usuarios, aun cuando tengan más acceso al crédito y menores tasas, en un ambiente que se percibe corrupto, el pesimismo seguirá presente y lo saben todos. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Twitter: @JLeyvaReus

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