Opinión

El nuevo mundo

1
   

    

petróleo

No soy un futurólogo ni tengo especialidad alguna en predecir acontecimientos por suceder, si acaso eso fuera posible. Sin embargo veo, leo y analizo todos los días una serie de eventos a nivel internacional que no hacen sino sugerirme cambios a nivel global de difícil pronóstico. Es decir, hacia dónde nos lleven dichas transformaciones es muy complejo adelantar, pero estoy convencido de que están sucediendo una serie de hechos en distintos frentes y distantes latitudes, que modificarán de forma profunda las siguientes décadas. Someto a su consideración algunos.

Cambios en energía, su generación y consumo.

La guerra saudita por los precios del petróleo al tiempo que presiona a la OPEP para mantener cuotas de producción –un contrasentido de oferta y demanda– tiene por objetivo destruir a sus múltiples competidores pequeños, especialmente en Estados Unidos. Los precios, lo sabe –angustiado– el mundo entero, están golpeando no sólo producciones y empresas, sino economías enteras. La mexicana es una, pero otra es la propia saudita que bien puede equivocar la estrategia y meter al mundo entero en una crisis por controlar el mercado. Un nuevo jugador es Irán que después de los acuerdos con Estados Unidos en materia de energía nuclear, se han retirado los controles y embargos y se permite que ese país venda su producción petrolera al mundo entero. ¡Vaya momento!, porque esto acentuará la confrontación entre el mundo sunita –encabezado por Arabia Saudita– y su contraparte chiita –bajo el liderazgo de Irán– ahora ya no sólo en términos religiosos, culturales o de interpretación del Corán, sino ahora especialmente económicos.

Pero ese es sólo un factor. El caos en el mundo petrolero acelerará la búsqueda, la industrialización y el uso masivo de otras fuentes de energía, buena parte de ellas limpias, como el gas, la eólica y la solar. Esto no sólo significará un respiro al agobiado planeta, cuya saturación de dióxido de carbono está –como todos saben– elevando la temperatura global de forma preocupante.

Como consecuencia inevitable, me parece que el modelo económico sustentado sobre la energía generada por combustibles fósiles tendrá que modificarse. Ya no resulta un buen negocio en estos momentos invertir en la muy cara industria de la exploración, perforación, extracción y procesamiento del crudo. Vamos hacia otros horizontes.

Probablemente nos tome 30 años como economía global, pero ya están ahí los signos a la vista: los autos híbridos y los totalmente eléctricos.

Un punto adicional: la creciente conciencia ecológica y de protección al ambiente. Los países tendrán –la cumbre de Paris fue un inicio– que tomar medidas para regular el uso y el consumo de energías.

Modelo económico: algunos argumentos proceden del debate energético, esencialmente porque será insuficiente la producción diversificada para satisfacer demandas masivas de atroces dimensiones (Africa, Asia, América Latina). Pero más allá de esta evidente discusión, está el modelo económico imperante. La generación de empleos, la captación fiscal, la generación de riqueza están a punto de colapsar como mecanismo económico de solución a crecientes problemas sociales. Aunque Trumph construyera su muro –altamente improbable– no solucionará un problema de interdependencia económica entre ambos países, porque ahora, aunque al insultante candidato le duela reconocer, sabemos que los trabajos que hacen millones de trabajadores de origen mexicano y centroamericano en los sectores agrícola o de servicios –por mencionar sólo esos– pero podemos agregar construcción y otros más, no serían tomados o asumidos por estadounidenses por los salarios que nuestros connacionales reciben. Entonces, ¿quién se verá más afectado? ¿Nosotros por perder 25 mil millones de dólares en divisas –gravísimo para México–, o ellos que dejarían de inyectar 150 o 200 mil millones de dólares a su economía por esos trabajos?.

La búsqueda de soluciones globales, integrales, en este y en otros muchos problemas, será el factor clave del cambio mundial en los siguientes años. Europa sufrirá por el problema migratorio, aunque los radicales alemanes quieran impedir a la señora Merkel recibir a miles de refugiados. ¿A dónde irán los sirios huyendo de su guerra? ¿Quién detendrá al Estado Islámico en su cruzada medieval por un califato absurdo, violento, aberrante y contrahistórico?

Múltiples variables de cambio están en el escenario, con muchas más preguntas que alternativas de solución. Seguirán otros textos para ahondar en las variables del cambio.

Twitter: @LKourchenko

También te puede interesar:
Francisco en México
Lecciones de Iowa
Kate y Osorio