Opinión

El nuevo giro del Turner Prize

 
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Turner Prize. (http://www.tate.org.uk/whats-on/tramway/exhibition/turner-prize-2015/turner-prize-2015-artists-bonnie-camplin)

Como cada año desde 1984, la Tate Gallery en Londres entrega el Turner Prize a lo más destacado del arte contemporáneo en el Reino Unido. Nombrado tras el célebre pintor inglés Joseph M. W. Turner, el premio se otorga a un artista o colectivo británico menor a los 50 años, que haya tenido una exposición o proyecto excepcional de su trabajo el año anterior.

La premiación se anuncia a través de una ceremonia televisada a nivel nacional en la que el jurado -conformado por críticos, curadores y directores de instituciones, además de escritores, arquitectos o incluso políticos- decide un ganador de cuatro finalistas que fueron anteriormente exhibidos en una muestra en dicha galería.

Más allá del premio de 25 mil libras, el impacto mediático en la prensa escrita, televisión y ahora en redes sociales ha sido decisivo para las carreras de muchos de los creadores que lo han recibido, entre ellos Gilbert & George, Richard Long, Anish Kapoor, Rachel Whiteread, Damien Hirst, Douglas Gordon o Simon Starling, por mencionar algunos.

Este año, la exhibición y ceremonia de premiación se llevó a cabo en Tramway, un centro de arte contemporáneo en Glasgow, Escocia. Los cuatro finalistas fueron Nicole Wermers, con una instalación hecha por sillas diseñadas por Marcel Breur con abrigos de pieles; Bonnie Camplin, con una serie de videos y relatos de personas que creen han sido abducidas por extraterrestres; Jannice Kerbel, con un arreglo de opera que relata las aventuras de un personaje ficticio llamado Doug y Assemble. A diferencia de años anteriores, es la primera vez que se le otorga el premio a un colectivo de arquitectos y diseñadores, el grupo londinense Assemble, con el proyecto Granby Four Streets en Liverpool.

Formado por 18 integrantes menores de 30 años, el estudio trabaja a base del reciclaje y reuso de todo tipo de materiales y en contacto directo con la comunidad para crear desde productos de diseño industrial hasta vivienda. En este caso, el colectivo trabajó con los residentes de Liverpool para restaurar un grupo de 10 casas victorianas abandonadas enfocándose en el acondicionamiento y remodelación de sus interiores con base en un modelo de bajo costo.

Otros proyectos que han llevado a cabo son haber convertido una gasolinera abandonada de Londres en un cine, un teatro temporal en Southampton, y actualmente se encuentran convirtiendo unos baños públicos en una nueva galería de arte en la universidad de Goldsmiths en Londres.

La convocatoria se ha caracterizado por nutrir el polémico debate en torno a lo que significa el arte en el más sentido duchampiano de la definición: ¿por qué una vivienda útil no puede ser una obra de arte o puede ser una vivienda útil una obra de arte? La selección de finalistas de este año y sobre todo la inclusión de un despacho de arquitectura en dicho proceso se cuestiona si los proyectos de un estudio de arquitectura y diseño pueden considerados como obras de arte.

En su conjunto el Turner Prize toma un nuevo giro al promover un proyecto multidisciplinario con fines íntegramente enfocados al desarrollo social. Esta acción nos demuestra la urgencia de conectar con la realidad y con las diferentes manifestaciones que toman lugar lejos de la galería o del cubo blanco.

Concebir un proyecto de vivienda como ganador de un concurso de arte contemporáneo nos lleva hacía un nuevo rumbo en el futuro del arte y sienta un precedente para fomentar proyectos artísticos con un contenido benéfico para la sociedad, que responda a sus necesidades y cuya utilidad no dependa enteramente del mercado y la especulación.

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Luis Barragán