Opinión

El nuevo entorno internacional que se avecina

 
1
 

 

ME. ¿Por qué importa el TLCAN?

De una manera u otra Estados Unidos han influido o impuesto abiertamente sus criterios sobre el entorno económico mundial, fenómeno que se exacerbó a partir de la caída del Muro de Berlín en 1989. Como resultado del poderío económico y militar del país sede, varios de los grandes organismos globales y multilaterales están ubicados físicamente en esa nación, como son las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización de Estados Americanos y varios más. Esto apoyado en la creencia de que los apoyaría en caso de que tuvieran problemas financieros o legales.

Sin embargo, el nuevo presidente de la nación más poderosa del mundo es un outsider, es decir una persona que estaba fuera del círculo del poder político, sin conocimiento claro de las reglas que operan en la capital del país y sin compromisos relevantes con el statu quo político prevaleciente. En fecha próxima tomará el poder un hombre de negocios que tiene una visión no de los intereses y compromisos políticos globales y nacionales, sino más de ingresos-gastos y de corto plazo.

Por lo mismo, no conoce con detalle el rol mundial que Estados Unidos han tenido en el escenario mundial en el pasado y que tampoco valora. Así ha anunciado que su principal prioridad es la economía interna, esto es crecer hacia adentro del país y crear empleos, lo cual conlleva la idea de reducir su participación internacional.

Esto significa que eliminará convenios comerciales internacionales que considere que no benefician de manera financiera a su nación. Por lo mismo, cabe esperar que el entorno global sea muy diferente dentro de cuatro años, cuando termine su primer periodo como responsable del Poder Ejecutivo en Washington, con una menor participación de su país en el comercio mundial.

Como confirmación de lo anterior está el anuncio de que una de las primeras medidas que tomará una vez en el poder es cancelar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (mejor conocido como TPP), dentro del cual había varios países de la cuenca de este océano, pero se excluía a China. Por lo mismo, es posible que este gigante asiático trate de tomar el rol que pretendía Estados Unidos para asegurar mercados para sus productos.

Esa estrategia permitirá el crecimiento en el entorno mundial de otros liderazgos como serían Rusia y Alemania en Europa Oriental y Occidental, respectivamente, así como de China en Asia y tal vez en Sudamérica.

Por su parte, si México logra mantenerse en el bloque económico y comercial de Norteamérica podrá conservar en el corto plazo el crecimiento promedio de los pasados años. En caso de que seamos aislados de la economía de Estados Unidos, ya sea por la renegociación del Tratado de Libre Comercio (lo que tardaría varios años frenando así el flujo de inversiones directas del extranjero) o de que el mismo se cancele, se tendrían que realizar fuertes ajustes para mantener el dinamismo económico, basándonos en el mercado interno, en exportaciones a otras partes del mundo y hacia Estados Unidos pero con menores márgenes de utilidad.

Por su parte, ese país basará su crecimiento en el corto y mediano plazos en menores impuestos sobre la renta a las empresas y en mayor gasto público, sobre todo en infraestructura, medidas que mantendrían el crecimiento económico pero elevarían el déficit fiscal. Esto incrementará la deuda pública aún más, lo que impactará en las tasas internacionales de interés y en la inflación.

Todos estos puntos tendrán un impacto en la economía mexicana, los cuales analizaremos con más detalle en colaboraciones futuras. Sin embargo, es conveniente enfatizar que el gran supuesto de la globalización en el que se basó el crecimiento de la economía parece finalizar, por lo que habrá que pensar en un esquema diferente.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

También te puede interesar:
Trump confirma que el mundo ya cambió
¡Los mercados financieros ya votaron!
El entorno externo requiere austeridad interna en 2017