Opinión

El negocio de Puri

Gil hizo un paréntesis en sus cavilaciones mundialistas para leer con los ojos de plato la noticia de que Purificación Carpinteyro ha sido bautizada en las redes sociales como "Lady Telecom". Gil lo leyó en sus periódicos Milenio, Reforma y La Razón. Oigan esto: se ha difundido una llamada en la cual la diputada del PRD, Puri (así le decimos los amigos), habla con José Gutiérrez Becerril, exdirector de Pymes de Telefónica y muestra interés en iniciar un negocio de telecomunicaciones al tiempo en que se desempeña como secretaria de la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados. Caracho, caviló Gil, aquí la más chimuela masca rieles. ¿Cómo la ven? Sin albur, nomás faltaba que Gamés ofendiera a una dama.

“¡Ya nos sacamos la lotería!”, le dice Puri a Pepe, como le dice cordialmente: “Yo creo que podríamos proponerle a Telmex comprarle a ellos todo lo que es el acceso a internet de banda ancha para entrar a competir con video para el triple play en competencia con Televisa. Lo que digo es que lo hagamos, pero no nada más para celular, sino todo Telecom; es más, estoy hablando de televisión de paga de internet, de todo”.

El buen Pepe le pregunta a esta chucha cuerera: “¿Pero a quién se lo vendemos?”. Y Puri le contesta: “Pues a nuestros clientes, wey”. Tiene razón la legisladora: ¡ay, Pepe, coño, agarra la onda, andas un poco lento a la hora del bisne!. Ya, Pepe, despierta.

La semilla de Peralta

La legisladora no se anda por las ramas. En la misma llamada, Puri le explicó a Pepe que probablemente tendría el capital semilla desprendido de los intereses de un señor Peralta: “A ver. Yo no quiero que tú me acompañes a la reunión con Peralta, lo que quiero es que me ayudes a hacerle un planteamiento porque yo me acuerdo que tú tenías el modelo de negocio que estábamos planteando con Televisa”.

Lectora, lector, un cuartito de Tafil no les va a caer mal, la serenidad les permitirá pensar que algunos negocios, quizá muchos, se arreglan así, con políticos desmecatados y trapaceros, con traficantes de influencias que usan el azadón de su cargo para obtener información privilegiada, en este caso los éxitos Carpinteyro vienen de sus conocimientos, usos y costumbres de su desempeño como subsecretaria de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. O el negocio se le ocurrió así nomás. Aigoeeei.

En el resto de la conversación difundida en las redes sociales, Puri trata de persuadir a Pepe Gutiérrez de la necesidad de proceder con presteza (gran palabra) pues al negocio se lo quieren comer a mordidas aquí y allá. Gamés les recuerda que la señora, por si hiciera falta, trabaja para la comisión de una ley secundaria de Telecom que podría discutirse la semana que entra. Ah, la Puri, donde las dan las toma. Con ella no hay tu tía, lo que sea de cada quién.

Intereses

Periodistas y comentaristas de diversa laya (otra gran palabra) han afirmado que existe un grave conflicto de intereses en el hecho de que la legisladora Carpinteyro forme parte de la Comisión de Telecomunicaciones y, al mismo tiempo, prepare un negocio de telecomunicaciones. ¿Conflicto de intereses?, más bien una colisión de planetas, el de los miembros que discutirán la ley y el de la legisladora que sostiene que se ha ganado la lotería con un posible negocio con los asuntos a que se dedica en la comisión camaral.

Y los legisladores perredistas como que tragaban camote (no empiecen), ante las iniciativas de la cortesana de fuste y fusta, traficante de datos confidenciales, cínica de no malos bigotes (cof, cof, ejem, ejem). Gamés no se asusta con "Lady Telecom", negocios más o menos sucios se hacen en todo el mundo. Puri ya dijo que ella no pide licencia, ni mucho menos. Que exige una investigación y que no hay conflicto de intereses porque ella hablaba sólo de un proyecto. Anjá.

En ésas estaba Gamés cuando Puri fue convencida: “de acuerdo con el comunicado de prensa del presidente nacional del PRD, Jesús Zambrano, y con el único interés de no enturbiar el debate, discusión y votación de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, he decidido excusarme de participar en este proceso”. Pusí, Puri (pu-pu), y en una de ésas hay que excusarse de la vida pública en general. O qué, ¿discutir de telecomunicaciones después del papelón? Haga su negocio, Puri, nada le hace. Pepe, ayude, no se haga, ah que Pepetón.

La máxima de Groucho Marx espetó en el ático de las frases célebres: “Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi empresario”.

Gil s’en va