Opinión

El negocio con dinero de terceros: Tres factores que mantienen la confianza

 
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Dinero. (www.facturaensegundos2.com)

Un gran negocio empieza con una idea razonablemente clara, materializable con una buena ejecución y medible con un retorno igual o superior al esperado en una ventana de tiempo específica. En medio, existe una buena dosis de determinación en sus protagonistas, de conocimientos bien aplicados y de una capacidad relevante de adaptación a las innumerables situaciones inesperadas que se van presentando en una realidad que no suele resultar siempre idónea para los planes originalmente trazados.

Como si lo anterior no significara reto suficiente, la conducción del negocio adquiere una complejidad adicional cuando se tiene invertido dinero de terceros.

Ese capital ingresa un día a la empresa con el compromiso predefinido de un ritmo de inversión y tiene la expectativa de salir en un tiempo determinado con un retorno mínimo positivo.

Asumiendo que la contabilidad y los estados financieros reflejarán la realidad de ese negocio en todo momento, hay tres consideraciones adicionales que el director de esa empresa debe cuidar para mantener una relación saludable con sus inversionistas:

1. Cumplir con el prospecto de inversión.- Esto supone cuidar todos aquellos factores internos y externos que lo pueden acelerar, detener o descarrilar. El inversionista externo fue atraído por un plan y espera su cumplimiento. Ojo, las adaptaciones de tal plan al entorno no son sinónimo de cambios espontáneos y no informados en la estrategia de la compañía.

2. Transparencia en sistemas e indicadores relevantes.- Sin caer en una cogestión que confunda fronteras, los inversionistas deben ser capaces de ver el progreso y la evolución del negocio de forma continua y confiable. Las buenas noticias deben ser comunicadas con objetividad y las malas con efectividad.

3. Producir retornos que obedezcan a la gestión y no basarlos en otros efectos.- Siempre es mejor reportar retornos positivos, que nulos o negativos. Sin embargo, el sistema de reporte debe expresar los resultados que produjo la gestión, aislando los efectos producidos por factores exógenos fuera del control de los directivos. Al final, todo se integra. El número es el número, pero qué explican los números es tan relevante como cuánto significan.

No conozco inversionista que no aspire a crecer su capital. Lo haga de manera directa o a través de un administrador de sus fondos, todos quieren encontrar buenas oportunidades en negocios que comprenden.

Al mismo tiempo, todos quieren sentirse cómodos con la conducción y los mecanismos de reporte de los equipos directivos que están a cargo de las empresas donde acaban invertidos.

Con independencia de que nunca se sabe el desenlace que tendrá una nueva inversión, si se sabe que cuando los negocios no son conducidos con un legítimo deseo de darle claridad al inversionista del estado de las cosas, sean buenas, malas o regulares, más temprano que tarde se disemina desconfianza y se problematiza la relación.

En contraposición, cuando la información fluye en un caso en el que los planes de negocio se han ejecutado honorablemente, al límite del esfuerzo de sus directivos y mostrando habilidad de dirección en entornos cambiantes, con independencia de que siempre habrá buenas y malas noticias que reportar, la construcción de la rentabilidad esperada se da en un ambiente armónico y de confianza, entendiendo que en unas se gana y otras se pierde.

El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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