Opinión

El nada honroso segundo lugar en desigualdad

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Desigualdad

De los 35 miembros de la OCDE, México es el segundo país con más desigualdad en la distribución del ingreso después de Chile, según el Índice de Gini. Este indicador es una medida estándar de la concentración del ingreso, que toma valores entre cero y uno.

Cuando el valor del Gini se acerca a uno –la extrema desigualdad–, hay una mayor concentración del ingreso. Por el contrario, cuando se acerca a cero –la perfecta equidad–, la concentración del ingreso es menor.

De acuerdo con los reportes y estadísticas de la OCDE, México tiene el segundo Gini más alejado de cero, con un valor de 0.47. Además, es 38 por ciento mayor al promedio de los países integrantes de esa organización.

Sólo Chile, con un valor de 0.50 en su Gini, tiene más desigualdad. Incluso superamos a Estados Unidos, el más desigual de todas las economías desarrolladas.

No es exagerado decir que somos uno de los países más desiguales del mundo en términos de los niveles de ingreso de la población. Según el más reciente reporte de la OCDE sobre desigualdad y pobreza, México es el país de ese organismo con la mayor brecha social.

La diferencia entre el ingreso del 10 por ciento de los hogares mexicanos más ricos y el 10 por ciento de los más pobres fue de 30.5 veces en 2011. Sin embargo, en 2007 esa brecha entre ricos y pobres era de 26.8 veces y en 2010 de 28.5 veces.

Lo alarmante es que, medida por la diferencia de ingresos, la de-sigualdad en México es del triple del promedio de los países de la OCDE.

En los Criterios Generales de Política Económica para 2015 el gobierno federal reconoce que “el sistema fiscal mexicano ha tenido un impacto limitado en promover una distribución del ingreso más justa”.

Precisamente, uno de los problemas que no resuelven las reformas “transformadoras” del presidente Enrique Peña es la elevada desigualdad en el país.

Lo que podría combatir la elevada desigualdad es el sistema de seguridad social universal propuesto por Peña desde que estaba en campaña por la presidencia.

Las reformas a las leyes de seguridad social contemplan la creación de la pensión universal y del seguro de desempleo, entre otras medidas. No obstante, el Senado no ha aprobado la reforma de seguridad social, que ya fue avalada por la Cámara de Diputados desde marzo de 2014. Además, la pensión universal y el seguro de desempleo difícilmente se instrumentarán dadas las restricciones presupuestarias del gobierno.

Sin esas piezas, y si la reforma fiscal no produce un efecto redistributivo del ingreso, será muy complicado abatir la desigualdad. Y si la desigualdad sigue siendo “sumamente elevada”, no sólo se frenará la lucha contra la pobreza, sino que se afectará el crecimiento económico.

A partir de hoy México será el anfitrión, por tercera ocasión, del Foro Económico Mundial sobre América Latina, ideal para presumir las reformas en proceso de ejecución, pero también para reconocer los altos niveles de desigualdad.

Twitter: @VictorPiz

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