Opinión

El nacionalismo como respuesta

   
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El efecto Trump ha tenido múltiples ecos en diversos lugares. Desde la condena en varias ciudades de su propio país, hasta pronunciamientos de organizaciones internacionales. Trump ha puesto a brincar a una gran cantidad de gente en su contra. Del otro lado vamos conociendo la cara de sus colaboradores, que han dado muestras de ignorancia e insolencia, sí, pero también de voluntad de llegar hasta donde sea necesario para hacer cumplir los desvaríos prometidos por el nuevo presidente.

En México hemos pasado del estupor al miedo, al coraje y de regreso. Todavía no sabemos bien a bien qué harán las autoridades con el 'bono de unidad' que se les ha dado. No salen de sus eventos sosos, huecos. Los discursos del presidente son pésimos; el otro día salió rodeado de cuatro escudos nacionales como si fuera luchador de las galaxias o algo así. Es muy penoso un gobierno que no atina a defender a sus gobernados.

Más allá de la respuesta gubernamental que puede llegar o no, ser útil o no, la ciudadanía ha tomado sus propias medidas. Algunas son producto directo del efecto Trump, es decir, hace reaccionar a muchos tal y como actúa él: a la protección de sus mercados y ciudadanos, reaccionan –lógicamente– a la defensa de los propios. Es claro que en tiempos de locura no es viable pedir mesura a todos, mucho menos cuando es el loco quien nos amenaza, pero, por ejemplo, llamar a boicotear todo lo que tenga marca estadounidense en México es un error que puede afectar fundamentalmente… a los mexicanos que ahí laboran. Qué bueno que a título individual si alguien no quiere comprar un Ford no lo haga, está en su derecho, pero si promoviéramos que nadie comprara, los afectados serían los miles que trabajan en este país para esa compañía. Lo mismo puede suceder con el café y otro tipo de consumibles.

Un ejemplo más de que Trump logra obtener reacciones iguales está en el discurso de Andrés Manuel López Obrador, de esta semana. ¿No es curioso? Populismo llama populismo. Resulta curioso que AMLO, desde que Trump empató en las encuestas electorales, comenzó una campaña para decir que no se parecía al gorila norteamericano. Falso, le ganan sus resortes autoritarios, su desconocimiento del mundo, su visión simplista de las cosas. Andrés Manuel, el pasado domingo en un discurso (La Jornada 30/01/17), que es un fiel reflejo del America First de Trump, dijo que “vamos ahora a refundar la República y a separar el poder económico del político, para que el Estado represente a todos y no a una minoría”. ¿Les suena conocido? Y siguió con esa fobia que ha caracterizado a Trump: el desconocimiento, el rechazo al otro, al diferente, sobre todo al que viene de afuera, ese desconocido que se roba lo nuestro, que nos quita lo que nos pertenece. El Peje está en esa misma línea, es de esa misma escuela. Lean ustedes su discurso del domingo en Morelia: “…aunque nos lleve tiempo, vamos a recuperar el petróleo que estos traidores han entregado a particulares nacionales y extranjeros”. Son idénticos, lo que pasa es que nuestro populista, al único negocio que le ha intentado, es a la política.

Twitter: @JuanIZavala

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