Opinión

El mundo de los niños



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Niños

¿Quién debe decidir sobre la formación de un niño? La respuesta más evidente es —si se tiene un mínimo de sentido común— los padres, quienes por lógica y ley natural engendraron a ese niño con el único objetivo de amarlo, cuidarlo y formarlo, respetándole tanto sus derechos como sus gustos, para hacerlo una persona de bien que pueda convivir dentro de una sociedad, que en un mundo ideal se debería regir por este principio: el respeto a los demás.

La tauromaquia es un arte en sí misma. Esta verdad no puede estar en discusión, por el simple hecho que de ella se ha creado a lo largo de cientos de años una importante cantidad y calidad de arte en diferentes expresiones, como la pintura, escultura, poesía, literatura y música.

Llevar a un niño a una plaza de toros es una experiencia enriquecedora para todas las partes. Dentro de su mundo de fantasía, el niño experimenta visualmente una gran cantidad de colorido y emociones que encarga a un héroe, el torero, capaz de enfrentarse a un ser hermoso, poderoso y mágico como es el toro. La creación conjunta entre toro y torero da vida al arte efímero, pero a la vez eterno, de la estética y el entusiasmo que generan dos seres dispuestos a morir en una danza entre inteligencia y fuerza descomunal, con la nobleza como ingrediente común entre ambas partes.

A mis 47 años, al rememorar mi infancia siempre viene a mi mente algún recuerdo taurino. Aunque quizá no de una faena completa, mis recuerdos están relacionados a haber compartido con mi padre momentos tan simples como la emoción de ir a la plaza, caminar de su mano siendo un niño, adentrándonos al túnel oscuro para llegar a la ventana de luz que es la entrada al tendido y empezar a gozar con todo lo que ahí sucedía. Vínculo que hasta la fecha puedo gozar con él, a sus 84 años, aumentando la dicha de que quienes ahora caminan por ese túnel con él son mis hijos. No necesariamente a todos los niños les gustan los toros; a mis hermanos, por ejemplo, sin disgustarles, no los marcaron como a mí. Lo que sí les puedo asegurar es que en más de 35 años de ver toros nunca he descubierto a un niño sufriendo o llorando durante el espectáculo. En cambio, he podido ver caritas de terror de niños y familias que se han visto involucradas en las penosas y lamentables broncas que se generan en los estadios de futbol, donde la violencia rebasa a las autoridades y los niños sí quedan marcados de por vida.

Creo firmemente que parte del futuro de la tauromaquia reside en la continuación de generaciones aficionadas a los toros, apartando la prohibición del espectáculo por motivos políticos.

El Partido Verde Ecologista de México es una tragedia para este país, un negocio familiar que trafica con votos su permanencia en el lucroso negocio de la política sin vocación.

La diputada Lourdes López Moreno pretende implementar una recomendación de la ONU para prohibir la entrada a menores de 18 años a los festejos taurinos y el ingreso a las escuelas taurinas. Aberrantes ideas de una organización cuyo objetivo debe de ser el respeto a los derechos fundamentales de la humanidad, en los que en cuanto a niños se refiere ha fallado de manera absoluta. Sólo hay que ver las condiciones en las que viven niños y mujeres en África y Medio Oriente.

México es un país maravilloso, lleno de tradición y cultura, misma que usted está dispuesta a dañar a cambio de unos minutos de fama y unos cuantos votos. La imagen que ilustra esta colaboración no es de Halloween (tradición que espero no recomiende instalar en el calendario escolar), sino de un niño disfrazado de calavera, honrando a José Guadalupe Posada, dibujante, grabador y litógrafo hidrocálido que popularizó a nivel mundial parte de nuestra esencia y cultura como mexicanos, la especial forma de ver la muerte como parte de nuestra vida.

Sin entrar en el tema taurino, yo como mexicano le exijo a usted y a todos los legisladores que trabajen para defender los derechos básicos universales a la educación; a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; a la libertad de expresión; al libre desarrollo de la personalidad; al libre acceso a la cultura; así como a la igualdad y a la no discriminación.

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