Opinión

El mundo al revés


 
 ¡Fraude! ¡Traidor! ¡Vendido! ¡Tramposo! ¡Déspota! ¡Fuera!
 
Todo eso y más le gritaron a su líder. La militancia estaba encendida. Volaron puñetazos, patadas. No importó si los agredidos eran hombres o mujeres; militantes distinguidos o desconocidos. Hubo empujones y muchas mentadas de madre.
 
 
Los ardidos lanzaron lo que pudieron a sus dirigentes: plátanos, manzanas, lo que tuvieron a la mano. “¡Eres como Salinas: ni nos ves, ni nos oyes!”, les gritaron. La seguridad que resguardó el pódium estaba alerta. Vallas para contener a los inconformes y mantenerlos a distancia de la zona VIP.
 
 
Así intentaron ponerse de acuerdo. Evidentemente no lo lograron. De nada sirvieron los encuentros de ‘unidad’ días antes. La foto aquella de los antagonistas reunidos y sonrientes queda como un cínico recuerdo.
 
 
Nadie salió contento. La votación a mano alzada, que casi nadie creyó por apresurada y dudosa, aprobó los cambios que la dirigencia impuso. Lo que está en disputa es ¡el poder! Ese poder que todo corrompe y que ya corroyó al partido.
 
 
Después de la asamblea ‘al vapor’, el líder salió por la puerta de atrás, rodeado de ‘guaruras’ que lo protegían de los suyos. Increíble.
 
 
Queda claro que la crisis está lejos de haber terminado. Las tribus están sedientas del más peligroso de los cocteles: venganza y poder.
 
 
Éste relato parecería la crónica de una reunión perredista, pero no. Fueron los panistas en su Asamblea Nacional Extraordinaria.
 
 
Los otrora decentes e incorruptibles, los que perseguían ‘el bien común’, hoy no saben quiénes son. El poder y la derrota hizo a los panistas iguales a todos los demás, pero no quieren darse cuenta.
 
La otra cara.
 
 
En el Consejo Nacional del PRD, también hubo diferencias, pero sin jaloneos, ni agresiones. Discusión civilizada.
 
 
El debate giró en torno a la defensa de la identidad del partido y de la izquierda. Se criticó y defendió el diálogo con el gobierno.
 
 
Ahí estaba René Bejarano, el de las ligas, líder de Izquierda Democrática Nacional, acusando a la dirigencia perredista de actuar en lo oscurito.
 
 
Desde su enorme estatura moral, criticó la participación del PRD en el Pacto por México porque, según él, se desarrolla en secreto y sin la aprobación de los órganos de decisión del partido. Eso, asegura, confunde a la sociedad y el PRD pierde fuerza como alternativa de izquierda.
 
 
¡Que congruencia y claridad de ideas del profesor René Bejarano!, a quien le tengo algunas preguntas.
 
 
¿Habrá obtenido la aprobación de los órganos de decisión del partido para recibir los fajos de dólares de Carlos Ahumada? ¿El video que mostró su reunión secreta con Ahumada habrá confundido a la sociedad, como le preocupa? ¿La evidencia del dinero que recibió, y cuyo destino no hemos sabido, no habrá debilitado al PRD?
 
 
René Bejarano es uno de los políticos más despreciables de México, pero eso es otro tema.
 
 
Las posturas en el PRD son opuestas. Algunos quieren ver y caminar hacia adelante. Los otros no quieren renunciar a la política del ‘no, porque no’. Quieren abandonar la mesa que los hace participar en la toma de decisiones trascendentales para el país.
 
 
Avance importante y positivo para ellos es la distancia -cada vez más grande y clara- con Andrés Manuel López Obrador. Ya no están dispuestos a someterse a sus chantajes y caprichos, como lo hicieron por mucho tiempo. Ya no le tienen miedo.
 
Mientras...
 
 
A la distancia, disciplinados, observando, hablando sólo cuando es necesario, los del PRI. Afilan sus colmillos para actuar cuando se requiera.
 
 
Estamos a punto de presenciar las batallas por las reformas energética y hacendaria.
 
Hasta el miércoles.
 
 
 
Twitter: @Cachoperiodista