Opinión

El mundial de la propiedad intelectual

Con 209 países miembros –de hecho, 17 más que la ONU- y 110 años de historia, la FIFA sigue ensanchando su influencia, aumentando sus ingresos y perfilando las bases del multimillonario negocio del fútbol para los próximos años. En este “ciclo mundialista”, que constituye la medida del desempeño de la organización por cuatrienios, se espera que la recaudación al finalizar el mundial de Brasil supere los 6 mil millones de dólares, lo que representa un incremento de 30 por ciento del ciclo mundialista previo, organizado en Sudáfrica.

Hay que recordar que a pesar de que la fase final del torneo se juega por 32 selecciones a lo largo de un mes en el “país sede”, las eliminatorias consumen casi tres  años en todo el planeta, y en cada partido disputado la FIFA tiene injerencia, gobernanza e ingresos.

Los diversos factores que han impulsado la atracción por eventos deportivos como el Mundial de Fútbol, han impulsado el valor de los derechos asociados al mismo, generando una compleja red de licencias, patrocinios, derechos de televisión y derechos de imagen, que dan buena muestra del poder que este tipo de “capital intelectual” puede alcanzar en el mundo de los negocios.

Cuando vemos que la FIFA hace esfuerzos –a veces casi patéticos- por impedir a empresas en todas partes del mundo el uso de expresiones, frases o imágenes que hagan referencia al Mundial de Fútbol de Brasil, lo que estamos viendo es la pequeña punta de la gran montaña. Lo que hay detrás es la exigencia de quienes pagan grandes sumas de dinero por asociarse “oficialmente” el evento.

Para calibrar el volumen de dinero que se mueve en cada competición, hay que partir de recordar que el principal rubro de utilidades para la Federación es el de los derechos de televisión; luego vienen los pagos de los patrocinadores oficiales; poco más abajo los de licencias para usar las marcas, emblemas y mascotas del mundial, y hasta un cuarto lejano lugar los ingresos por boletos de entradas a los estadios. Es decir, en los tres primeros lugares se ubican derechos sobre intangibles. De hecho, los derechos que permiten difundir imágenes en vivo o diferidas en diversas plataformas de internet, antes inexistentes, empieza también a representar un nuevo rubro de ingresos que seguramente crecerá en los próximos años.

La explicación es la misma que se utiliza para entender la razón de que las empresas en el mundo se reorienten a la consecución y explotación de derechos de propiedad intelectual como primer objetivo de sus afanes. Mientras que a un estadio pueden entrar un número limitado de miles de personas, la intangibilidad de los derechos de imagen permite venderlas y revenderlas en forma simultánea a todos los que puedan pagar el precio, sin que se agoten o desgasten. Si a alguien quedaba duda de quién sería el triunfador en este campeonato, hay solamente que voltear a mirar los números.

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