Opinión

El momento de la cuenta pública

 
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peso (Shutterstock)

Ya salió la cuenta pública de 2016. Gracias a esta compilación de información podemos saber año con año cuánto se gastó y en qué se gastó el año anterior. La compilación la hace la Secretaría de Hacienda y contiene información por dependencia en materia contable y presupuestaria. Hacienda entrega este informe a la Cámara de Diputados, quien a través de la Auditoría Superior de la Federación revisa la información ahí contenida para presentar al año siguiente un informe con los resultados de la revisión y fiscalización que hace de la cuenta. Es decir, la semana pasada se presentó la cuenta pública de 2016 y el informe mencionado se tendrá que presentar a más tardar el 20 de febrero de 2018.

La cantidad de información puede resultar abrumadora, pero su análisis en fundamental para saber cómo gastamos y si cumplimos las metas presupuestales que se fijaron para el año en cuestión, sobre todo en un año en el que se anunciaron importantes recortes presupuestales dada la presión existente en las finanzas públicas.

Empecemos con el gasto agregado. El Presupuesto de Egresos de la Federación de 2016 planteaba un total de gasto de cuatro mil 888.70 miles de millones de pesos (mmp) o 4.88 billones. En dos ocasiones se anunciaron recortes a ese presupuesto por un total de 164 mmp. El presupuesto restante sería entonces de cuatro mil 724.60 mmp. Esos eran los planes. Veamos lo que realmente sucedió. La cuenta pública señala como monto autorizado cuatro mil 763.87 mmp. Lo que verdaderamente se ejerció durante 2016 fueron cinco mil 377.85 mmp, es decir, 613 mil 975.6 mmp más de lo planeado. La diferencia entre lo ejercido y lo presupuestado fue 12.88 por ciento en términos nominales.

Al parecer en el gasto total no se observan los recortes, pero hay que recordar que el gasto del gobierno puede dividirse en gasto programable, sobre el que se tiene injerencia, y el gasto no programable, que son recursos de inicio comprometidos, como el pago de intereses sobre la deuda. Veamos entonces qué sucedió con las áreas o dependencias que se anunció serían afectadas por los recortes, que, desde luego, se encuentran dentro del gasto programable.

Usemos algunas secretarías como ejemplo. La Secretaría de Hacienda tenía un presupuesto asignado de 28.5 miles de millones de pesos. Con el recorte que le correspondía, le quedarían 28.35 miles de millones. En 2016, Hacienda efectivamente gastó 48.36 miles de millones. Es decir, 20 mil millones de pesos más. Gastó casi 70 por ciento más de lo que tenía asignado inicialmente. El recorte no existió.

En algunos de los casos en los que se anunciaron recortes se gastó menos de lo originalmente presupuestado, pero más que el presupuesto ya recortado. Es decir, los recortes se cumplieron a medias. Es el caso de la Secretaría de Economía, Sagarpa, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales.

En algunas sí se cumplieron los recortes. La Secretaría de Desarrollo Social tenía presupuestados arriba de 109 mil millones de pesos. Con el recorte, le quedaron 107.82 mmp. En realidad, ejerció 106.21 mmp. En algunos órganos autónomos, como la Comisión de Derechos Humanos, el Inegi, el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación, no estuvieron sujetos a recortes, pero gastaron menos de lo que tenían originalmente aprobado en el Presupuesto.

Hay áreas en las que el gasto realmente ejercido fue sustancialmente mayor a lo que tenían aprobado. Presidencia de la República es un ejemplo. Presidencia tenía aprobado 1.92 miles de millones de pesos. En realidad, gastó 3.55 miles de millones. Mil 627 millones de pesos adicionales a lo presupuestado, 85 por ciento más.

Pasa algo similar con los ingresos. Recurrentemente subestimamos el cálculo de ingresos que se plantea en la ley. En 2016 se recibieron 90.94 mmp adicionales a lo que se había contemplado recibir. Esos ingresos provinieron del cobro de derechos, aprovechamientos, productos y otro rubro denominado simplemente 'otros'. El problema de subestimar continuamente los ingresos es el uso que se le da a estos ingresos extras. Al no estar estimados de inicio, el destino de este dinero no puede ser evaluado de antemano.

Entiendo que el Presupuesto no se cumpla a la perfección, siempre hay incertidumbre e imprevistos. Sin embargo, da qué pensar que año con año se anuncien recortes que no llegan nunca a suceder. Da qué pensar, también, que año con año estimemos menos ingresos de los que realmente recibimos. Hay que mejorar la forma en la que se hace el Presupuesto. Los diputados tendrían que asumir con más seriedad la responsabilidad que tienen, no sólo en la determinación del Presupuesto, sino en el análisis y fiscalización que se hace de la cuenta pública una vez que los recursos ya se gastaron.

La cuenta pública nos da una enorme cantidad de información que analizar. Nos pueden abrumar los números, pero será la única forma de evaluar y exigir.

La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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