Opinión

El molcajete de Intel

Ahora que estuvo por mi programa de TV Scott Overson, el director general de Intel, no pude sino felicitarle por la cantidad de innovaciones que presentó y que, según esta empresa de tecnología, estarán en nuestro poder en cosa de meses: laptops de alto poder más delgadas que un iPad Air y que fungen también como tabletas; microcomputadoras del tamaño de una moneda que tienen discos duros y procesadores híper poderosos; vasijas que transmiten la energía eléctrica a gadgets de forma táctil (sólo basta con depositarlos dentro).

Esto último me pareció una genialidad: es algo así como un molcajete en el que, en lugar de aguacates y chiles, pondríamos el celular, alguna pila exterior, una cámara… para que se carguen de energía. Intel es una de las veinte empresas del mundo que más invierten en Investigación y Desarrollo (I+D). El monto no es menor: 10 mil cien millones de dólares en 2013, alrededor de 20 por ciento de su facturación total. El mundo no habría llegado a ser lo que hoy es sin Intel. Sus productos interconectados son el cerebro de la red que une todos los sistemas informáticos del mundo. Scott hizo énfasis, por ejemplo, en el tema de la ropa inteligente, que viene en serio: prendas de vestir que piensan, que estarán conectadas a la red para regular temperaturas, para generar comodidad en cada momento.

De las 20 empresas que más invierten en I+D en el mundo, seis son de tecnología, siete son de salud, cinco son automotrices y dos son de software. La mayoría son muy conocidas: GlaxoSmithKline, Panasonic, Samsung, Sony, Volkswagen, Google, Microsoft y otras más. Año tras año cambia este ranking de empresas de alta investigación. Por ejemplo, Siemens solía aparecer en esta clasificación. Pero desde hace dos años ya no.

La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, dijo recientemente que Corea del Sur avanzó mucho en los últimos 30 años por haber invertido altas cantidades de dinero en I+D y que, uno de los problemas de la región latinoamericana en este momento era la bajísima inversión y la falta de innovación. Por eso estamos estancados en América Latina.

Efectivamente: en Corea del Sur la inversión en I+D equivale a 4.6 por ciento del PIB; en Japón este porcentaje es de 3.2 por ciento; y en Estados Unidos de alrededor de 2.6 por ciento. En México no llega al 0.5 por ciento.

El gobierno federal lanzó la semana pasada su iniciativa para incrementar la productividad y la competitividad. Es posible que esto ayude a mejorar ciertas condiciones en muchas industrias del país; no obstante, no será suficiente para poner a la par a México respecto de países que nos aventajan. ¿Por qué nos aventajan? Porque sus sistemas de innovación llevan iterando décadas.

Twitter: @SOYCarlosMota