Opinión

El mito de Palestina

La reivindicación de los palestinos sobre el actual territorio del Estado de Israel y los denominados “territorios en disputa” de Cisjordania (Samaría y Judea) no tiene fundamentación histórica, ni religiosa. En este sentido, el islamólogo árabe estadounidense, Francis Nadizi (FN), en un artículo sobre el tema, titulado, "El mito de Palestina", en el que con argumentos sólidos niega el derecho de una patria por parte de los palestinos, y tampoco está de acuerdo con la decisión de los musulmanes de controlar varios lugares de esa región que consideran santos.

El primer planteamiento que hace FM es ¿por qué antes de la Guerra de los Seis Días, en 1967, no se manifestó en serio ningún movimiento a favor de la independencia de los palestinos? Antes de 1967 los israelís no habían ocupado aún Cisjordania y la Ciudad Vieja de Jerusalén. Lo cierto es que esos territorios habían sido ocupados por el rey Hussein de Jordania en 1948 cuando se creó el Estado de Israel. FN se cuestiona, en el tiempo transcurrido desde entonces ¿quién le ha pedido al soberano Hachemita que devuelva a los palestinos los territorios? ¿A caso la ONU ha aprobado una sola resolución sobre el tema? La respuesta es no. En este contexto, de la noche a la mañana millones de palestinos descubrieron en 1967 su identidad, después de que Israel ganó la guerra.

De acuerdo a FN, el nombre Palestina fue utilizado por primera vez en el años 135 d.C. por el emperador romano que destruyó el templo de los judíos en Jerusalén y que los expulsó de su patria desde hace un millar de años. Asimismo, quiso borrar todo rastro de la civilización judía denominando su hogar con un término acuñado por los filisteos, que siglos antes habían vencido a los hebreros. Con ello, menciona FN, los romanos buscaban agravar a sus enemigos, así es que Palestina, “considerada como entidad autónoma, nunca ha tenido existencia histórica”.

FN señala que la región ha caído sucesivamente bajo el dominio de los romanos, cruzados cristianos, musulmanes (que nunca hicieron de Jerusalén su capital), otomanos y, durante un breve periodo, británicos poco después de la Primera Guerra Mundial. Por lo demás, no existe una lengua palestina, ni una cultura específicamente palestina. Tampoco ha existido una Palestina gobernada por palestinos. En realidad los palestinos son árabes inseparables de los jordanos (Jordania fue creada en 1922 por los británicos).

FN pregunta: ¿y los santuarios musulmanes en Jerusalén? De acuerdo a los musulmanes, la mezquita al- Aqsa y el Templo de la Roca en esa ciudad, después de la Meca y Medina, ocupan el tercer lugar sagrado de peregrinación para el islam. Para FN eso “es falso; en realidad Jerusalén no aparece mencionado en el Corán, mientras que la Meca es citada más de un centenar de veces; por el contrario, Jerusalén aparece 699 veces en la Torah ( el libro sagrado de los judíos). Igualmente, no existe ninguna prueba histórica de que el profeta Mahoma haya estado en Jerusalén”. FN afirma que hoy día los musulmanes suelen remitir a un pasaje impreciso del Corán, la sura 17, que lleva por título El Viaje Nocturno, donde se evoca la vez que en sueños Mahoma fue llevado del templo sacro más lejano “que hemos consagrado a nuestro culto”; en este ámbito, en el siglo VII, los musulmanes identificaron los dos templos como la Meca y Jerusalén, que se ha convertido en un tenue vínculo entre el islam y Jerusalén, “ en otras palabras, un vínculo fundamentado en sueños, imaginación, interpretaciones y mitos; por el contrario, en el pueblo judío su arraigo en Jerusalén se remonta a los tiempos del patriarca Abraham”.

Para FN las reivindicaciones de los actuales palestinos y rechazar el legítimo derecho que cinco mil años de historia otorgan a los judíos, cimentado en pruebas históricas y arqueológicas irrefutables, sólo conduce a agravar la mala reputación de la diplomacia palestina.

La decisión de los palestinos de crear una patria propia y la de los musulmanes de controlar los lugares que consideran santos en Jerusalén, no justifica la violencia generada por el terrorismo de Hamas y de otros grupos yihadistas contra los israelíes y los judíos en el mundo. Es evidente que en el entorno actual, y no por razones históricas injustificadas, los palestinos que viven en el territorio de Cisjordania, parte de Jerusalén y la Franja de Gaza, tienen derecho a un Estado autónomo; la negociación es el camino para este propósito y para alcanzar una paz duradera. Sin embargo, muchos palestinos y árabes se niegan a reconocer el derecho de existencia de un Estado Judío.