Opinión

El miedo de Peña Nieto a Trump

 
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ME Trump en México (Especial)

La ocupación que hizo Donald Trump de los Pinos a invitación de Enrique Peña Nieto ha causado indignación unánime con el presidente; ¿qué lo movió a cometer el garrafal error de suponer que podía convencer a un tirano de que no fuera a afectar el libre comercio entre los dos países?

Por lo que ha dicho el propio Peña Nieto, lo movió -habría que decir que sin mayor reflexión ni preparación- el miedo; según sus palabras dichas, no es la construcción del muro lo que más le preocupa y según las palabras no dichas, tampoco es la suerte de los connacionales en Estados Unidos ante la ola de odio que promueve Trump.

Lo que atemoriza a Luis Videgaray y a Enrique Peña Nieto es que Trump como presidente, lograra alterar el superávit que México tiene en su comercio con Estados Unidos, del cual depende para compensar en parte el enorme déficit del país en su comercio con el resto del mundo.

Arnulfo R Gómez, economista experto en comercio internacional de la Universidad Anáhuac, ilustra lo anterior con cifras: en el período 1993-2015 México acumuló un déficit comercial por 1 millón 512,096 millones de dólares con 33 de los 48 países con los que tiene firmados tratados de Libre Comercio y con los países con los que no hay tratado.

Con Estados Unidos y otros 14 países con los que se tienen firmados acuerdos de libre comercio, lo que hubo fue un superávit de 1 millón 373,098 millones de dólares en el mismo periodo.

Haciendo la resta, el déficit total del país en 22 años pudo manejarse en 138,997 millones de dólares, poco más de 6 mil millones promedio anual, que se compensa en la Balanza de Pagos con endeudamiento, remesas, turismo e inversiones extranjeras directas.

El confort de esas cifras podría desaparecer si Trump es presidente y México no tendría con qué ponerse a salvo; y es que esas cifras mercantiles son resultado de un proyecto de país trazado durante el gobierno de Carlos Salinas, en el que sólo hay dos ideas: integrarse a norteamérica y dejar que el mercado determine el cómo.

Lo que ha determinado el mercado y la ausencia de políticas económicas es que no hayamos desarrollado tecnologías, ni un entorno de leyes, ni de servicios e infraestructura que constituyeran la aportación de nuestra economía a la competitividad de la región.

La única aportación de México a la competitividad norteamericana, es una fuerza laboral excesivamente barata (en México se puede ser pobre teniendo trabajo) y la más amplia apertura de las autoridades para “dejar hacer” a los negocios que vengan a establecerse aquí. Eso es lo que tendrá que debatir Trump con las transnacionales si intenta reducir el déficit comercial de EUA con México.

Mientras las mueva el miedo irreflexivo –muy probablemente exagerado- nuestras autoridades estarán fuera de esas decisiones, por más que hubieran permitido la intrusión de Trump para ofensa de todos los mexicanos.

A ver si el resultado electoral del 2018 favorece a autoridades con otra idea del país y se conforma un Estado dispuesto a potenciar las capacidades internas con el propósito de elevar el bienestar de toda la sociedad; urge cambiar a un modelo de desarrollo menos injusto e inequitativo, más genuino, más propio, más digno de lo que es México.

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