Opinión

El miedo a vivir

   
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Psicología

La inacción cultiva el miedo. La acción cultiva la confianza y el valor. Si quieres conquistar el miedo, no te quedes sentado en casa pensando. Sal y ocúpate.
(Dale Carnegie)

Las investigaciones que se han hecho sobre qué es ser valiente dicen poco en realidad: distinguen la valentía física de la moral y al intentar describir de qué está hecho un valiente, no encuentran nada concluyente. Algunos héroes circunstanciales actuaron en estado de trance, muertos de miedo y no tienen idea de cómo lograron salvar a los niños del incendio o del derrumbe.

Hay quienes amplían la clasificación y hablan de valentía intelectual, empática, materna, paterna y emocional.

Varios estudiosos del tema opinan que es valiente aquel capaz de tomar decisiones ante la incertidumbre y con la fortaleza suficiente para enfrentar la desaprobación social con tal de defender valores como la dignidad, la igualdad y la justicia.

William Ian Miller afirma que los miedos están fundados sobre todo en nuestros hábitos y emociones. Daniel Putman coincide y agrega que la falta de valentía es mucho más problemática de lo que nos damos cuenta, porque impide que superemos hábitos destructivos (por ejemplo el alcoholismo), ansiedades irracionales (fobias, compulsiones) y el servilismo psicológico (permitir ser controlado emocionalmente por otro).

Sin fortaleza psicológica somos incapaces de confrontar y trabajar estos problemas. El miedo supremo es a perder la estabilidad psicológica, pero admitir que tenemos rasgos de personalidad por superar, nos vulnera y quizá podría implicar enfrentar un estigma social. Reconocer que se tiene una fragilidad es un acto de valentía, pero socialmente no está considerado así. La mayoría piensa que quien se muestra vulnerable es débil y no valiente.

El primer acto de valentía sobre el cual se fundan los siguientes es atreverse a ser un humano independiente:

María tiene un marido abusivo que le dice cómo debe pensar, lo que tiene que hacer y lo que no le está permitido. La ha cercado para aislarla del mundo, para que ninguna opinión contraria a la de él se filtre a la cabeza de su mujer. Sólo actuando valientemente María podría salirse de una relación de sometimiento, pero tiene miedo a que él pueda volverse físicamente violento. Emocionalmente, ya lo es.

Pedro fue adoctrinado en el cristianismo desde niño. Con el paso del tiempo fue dejando de creer en muchos de los preceptos que todo su mundo social y familiar le habían impuesto. Comenzó a cuestionar los dogmas religiosos hasta que llegaron a parecerle absurdos y ajenos a su forma de pensar y de vivir. Decidió dejar el culto religioso en el que fue educado gracias a un acto de valentía. Tuvo que enfrentar la soledad y el ostracismo de buena parte de su familia y amigos. La libertad de ser valiente ha valido la pena, declara.

Mario tiene 35 años y sigue viviendo en la casa de sus padres. Lo hace por comodidad. Terminó la preparatoria con dificultad y se ha acostumbrado a trabajar con su padre, con quien tiene el futuro garantizado. Sufre al pensar en abandonar la seguridad financiera que vivir con sus padres le ha permitido, pero cada día se siente más disminuido y avergonzado por no ser autosuficiente. Sólo un acto de valentía, por el que renuncie a la comodidad, buscando independencia, podrá convertirlo en el adulto que jamás llegará a ser si sigue siendo un hijo crónico.


Algunas sugerencias para ser un poco más valiente:

1. Aceptar nuestra vulnerabilidad: al dejar de esconder nuestros defectos, desaparece el miedo a no ser infalibles.

2. Dejar de negar los miedos, nombrarlos y reconocer cómo nos defendemos de ellos: ¿siendo perfeccionistas cínicos, intelectualizando, anestesiándolos con sustancias, con control?

3. Exponerse: no hay mejor cura para las fobias y las ansiedades que enfrentarlas.

4. Pensar constructivamente: ¿para qué querría alguien ser valiente si no tiene esperanza, sentido de vida y propósito?

5. Administración del estrés: una de las mayores causas del miedo es la tensión nerviosa, que a su vez genera depresión y ansiedad, que produce miedo. Círculo vicioso imprescindible de romper.

6. Practicar actos de valentía. Cada uno sabemos cuáles son nuestros miedos principales.

La valentía es la cualidad del carácter más importante porque es el único antídoto para el miedo a vivir.


* Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa. Conferencista en temas de salud mental.

Twitter: @valevillag

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