Opinión

El mejor Peña Nieto

En donde mejor se ve el presidente Peña Nieto es en el contacto personal con la gente, como ocurrió en lunes en la comunidad de La Pintada, en Guerrero, donde se conmovió y transmitió calidez a los habitantes.

Ahí en el municipio de Atoyac, un alud había sepultado a un pueblo el 16 de septiembre pasado, producto de las lluvias del huracán Manuel. Murieron 71 personas más cinco tripulantes de un helicóptero de la Policía Federal que colaboraban en el auxilio. Las 210 casas que componían la comunidad fueron arrasadas.

En aquella ocasión fue el presidente a conducir las tareas de rescate y prometió reconstruir La Pintada.

La comunidad levantó sus casas, con el apoyo económico del gobierno y cursos de capacitación para rehacer lo que habían perdido. No se reconstruyó sobre la zona de riesgos, sino que se hizo en suelo seguro para resistir los embates del clima.

Una mano del gobierno le bastó a esa comunidad para rehacer su vida.
Como pudimos ver en las imágenes de los noticiarios, la población lloraba de alegría al ver que volvían a tener una casa, un techo donde vivir, calles, un centro educativo.

Tal vez se trata de un hecho aislado, que beneficia a una pequeñísima minoría de la costa grande guerrerense, pero ese acto pone de manifiesto que el presidente Peña tiene una calidez natural que lo hace apreciado por la población.

Estas tragedias de la naturaleza devuelven al presidente cercano al pueblo, por el cual votó la mayoría en julio pasado.

Peña Nieto es un político nato, al que sólo se puede vencer si se le aleja de la población o se le encapsula a la frialdad de los actos protocolarios.

¿Por qué tienen que suceder desgracias para que el presidente se rodee de los sectores humildes, hacia los cuales va dirigida su política de gobierno?

Le sale bien. Le sale natural porque es lo suyo. Ahí suma y encuentra respaldo real a su gestión. Los aplausos se pueden simular, pero las lágrimas de gratitud (generalmente) no.

Tienen razón los que dicen que por ahora lo importante es pasar las reformas estructurales y sus leyes secundarias, y eso exige disciplina al presidente para no inquietar a la oposición con actos de masas.

Es cierto que la atención debe estar puesta en el diálogo con las dirigencias partidistas y legislativas de la oposición, porque sin ellas no hay posibilidad de dar un vuelco al ritmo de desarrollo del país.

Pero en ese Peña Nieto, cálido y con emoción social, hay un capital político que no se ha usado.

Ponerlo en funcionamiento es importante para su gobierno, para su partido, pero sobre todo para levantar el ánimo de la población.

Estelas

Ahora que es imperioso cuidar el gasto público, hacerlo eficiente, tenemos ejemplos de lo contrario. Resulta que en Coatzacoalcos se inició, hace diez años, una mega obra que consiste en un túnel sumergido para comunicar al núcleo urbano de ese puerto con Villa de Allende, ambos ubicados en la desembocadura del río, y el costo de la obra ya subió en más de cien por ciento. Iba a costar dos mil 65 millones y van gastados cuatro mil 912 millones. Faltan, para concluir, otros mil millones, y el último día de la administración de Fidel Herrera, el gobierno reconoció un adeudo de mil 60 millones con la empresa española concesionaria. Un atraco en Veracruz, pues.