Opinión

El medio Iron Man viviendero de Urbi

 
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[Bloomberg] Geo, Urbi, Homex y Sare no son todo el sector, dice Sedatu.  

Dos retos tiene en estos días Román Álvarez, el director general de la desarrolladora de vivienda Urbi. El primero es superar la prueba deportiva en la que se inscribió: medio Iron Man el fin de semana previo al inicio de la primavera, en una semana. El segundo es convencer a miles de consumidores de comprar sus casas tras el abollón del sector, por el que también atravesó Urbi, y que dejó a sus fundadores en una posición accionaria minoritaria tras la salida del concurso mercantil.

Si Román Álvarez logra lo segundo, y convence a los consumidores de comprar sus casas, estará en ruta de regresar el precio de sus títulos en la Bolsa Mexicana de Valores a más de 14 pesos, que fue el nivel en el que él compró —ahora el precio ronda los $ 3.69—. De ser así, será el nuevo sensei del sector.

Urbi tiene más de 600 empleados altamente comprometidos con la empresa. Durante el concurso mercantil Román decidió reducir los sueldos de todos los mandos superiores. A mayor el rango, mayor la quita en el sueldo. La estrategia funcionó, y esta fue quizá la única empresa del sector que atravesó por una reestructura que no tuvo que despedir masivamente empleados. A pesar de ello, hay algunos empleados que aún deben convencerse de que desde hace un año la única opción es prosperar, y que el fondo lo dejaron atrás.

La estrategia de Román en Urbi puede resumirse así: a partir de ahora irá tras el desarrollo de proyectos propios. Para ello, debe conseguir créditos para desarrollar algún proyecto de vivienda media, darle revolvencia al prevender sus casas y departamentos en el mercado, e iniciar con ello los siguientes desarrollos. No es magia, pero hay claridad estratégica, y tendrá que aprender de quienes capturaron pedazos importantes de mercado con ofertas sofisticadas en los últimos tres años. ¿En quién puede pensarse que está haciendo las cosas muy bien, por ejemplo? En Pepe Shabot y su empresa Quiero Casa, que está redefiniendo y elevando los estándares con los que se desarrolla vivienda media en el país.

Urbi está en ruta de ser una empresa sana, pero tiene que convencer a mucha gente. Su deuda total es de tres mil 315 millones de pesos; y su deuda financiera de poco menos de 350 millones, algo mucho más manejable. Los nuevos dueños de la empresa son principalmente fondos canadienses y estadounidenses, cuyo negocio es el rendimiento financiero, no vender casas, por lo que han otorgado confianza y libertad operativa a la nueva administración.

Román Álvarez sabe lo que tiene que hacer durante los siguientes tres años. Ojalá sea tiempo suficiente y lo logre, para beneficio de sus accionistas y, sobre todo, de la gente que vivirá en las casas y apartamentos que construirá.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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