Opinión

El mariachi loco del delegado Romo

El 1 de noviembre de 2012, cuando su gestión como delegado en Miguel Hidalgo apenas comenzaba, Víctor Hugo Romo anunció que él y Miguel Ángel Mancera buscarían para el Panteón de Dolores la declaratoria de Parque Nacional. Presente en el evento, realizado precisamente en ese camposanto, el entonces jefe de gobierno electo fue el primer sorprendido, pues nunca fue consultado. Al final del acto, cuestionado por la prensa, Mancera secundó a regañadientes la promesa.

El delegado argumentaba que era una pena que tan poca gente conociera y visitara la Rotonda de los Hombres Ilustres, donde reposan los restos de 111 notables de México. Esta semana logró parte de su objetivo. No tiene la declaratoria de Parque Nacional pero ya no se podrá quejar de que nadie conoce la rotonda, pues él la hizo famosa como protagonista de un escándalo donde la frivolidad corrió, a la par, a cargo de él y de la actriz Claudia Cervantes, que por cortesía de Romo celebró junto a cien personas su cumpleaños el 13 de junio entre las criptas de, por mencionar algunos, Diego Rivera, Rosario Castellanos, José Pablo Moncayo y Antonio Caso.

Todo comenzó el miércoles, cuando La Jornada retomó y dio contexto adecuado a lo publicado previamente por TV Notas. Las baterías mediáticas se enfocaron en Cervantes, que primero negó la fiesta, de la que hay fotos y al menos un video en las redes sociales, y luego reconoció que sí hubo pachanga pero que la delegación no estaba al tanto de ello. Por más que lo intente Cervantes, cercana al delegado, es exactamente al revés: ella pudo hacer lo que hizo, literalmente bailar el mariachi loco junto a los restos mortuorios de preclaros de la Patria, porque Romo se lo permitió a priori, al autorizar el evento -disfrazado de grabación de un videoclip- y al no suspenderlo cuando fue claro lo que ahí ocurría.

Para los habitantes de la Miguel Hidalgo el caso no sorprende. Es uno más de los elementos que componen el consistente actuar de Romo: ganar como sea notoriedad mediática.

Por ejemplo, el 4 de junio el delegado anunció la apertura a la circulación la parte norte de Masaryk, como una medida para atajar las críticas por las polémicas obras de esa avenida. Cinco semanas después cualquiera que transite por “la parte abierta” vivirá la pesadilla de una vía sin aceras, donde reinan el caos, los charcos, el polvo y, por supuesto, los embotellamientos.

Otro caso: en el parque Lincoln no cabe un policía más. Romo ya no quiere más robo de relojes a los ricos. Pero en los alrededores del Metro Polanco las trabajadoras domésticas son asaltadas sin que nadie las auxilie (he sabido de un par de casos).

Uno más: El delegado que promueve (y se promueve con) el uso de la bicicleta transita en al menos dos camionetas y una motocicleta (para logística, dice él), y no sólo eso, sino que en medio de la crisis por el Hoy No Circula permite el derribo de árboles en Masaryk y otras avenidas.

Romo -para quien lo más importante es ser mencionado en las encuestas a población abierta-, ya logró que el Conaculta lo haga más famoso. Antier Rafael Tovar y de Teresa reprobó duramente su actuar en el caso de la Rotonda.

Fue una buena semana para Romo, afanado como está en que hablen de él, aunque sea mal. Sabe que las elecciones se ganan en los medios, a los que se cuela con anuncios y escándalos, no en la necia realidad que le da la espalda.