Opinión

El MIT se asombra con modelo de incubación “Mexican Made”

 
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Todo comienza con los estudios de mexicanos en el MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, la meca de la educación tecnológica en el mundo. Estudiaban con un reto fundamental de crear capacidad de emprendimiento en innovación y con un trabajo final que atender: desarrollar capacidades de emprendimiento regionales para impactar de manera rápida a zonas deprimidas, económicamente hablando.

Participaban estudiantes que representaban a China, Turquía, Escocia, España, Nueva Zelanda, Rusia, Finlandia y México. Los mexicanos, jarochos, quizá no eran los más brillantes en apariencia, pero sí destacadamente los más escandalosos y alegres.

Conforme avanza la curricula académica en el MIT los estudiantes comienzan a perfilar su reto escolar-profesional. El grupo de China se enfocó en el impacto de políticas públicas de financiamiento hacia el emprendimiento y los emprendedores; Finlandia y Escocia en las reformas educativas, materias, talleres y dinámicas para favorecer la actitud y los resultados que ella tenga hacia el emprendimiento. Los de Turquía alinear las políticas sociales con las de emprendimiento.

Los muchachos mexicanos, entre los que se encontraba Víctor Moctezuma Aguirre,  plantean algo inverosímil a la vista de sus compañeros de estudio pero sobre todos de los docentes: crear una fábrica de empresas innovadoras capaces de impactar con productos no sólo relevantes y nuevos el mercado mexicano, sino incluso al mercado mundial. Una fábrica donde ingresaran jóvenes ingeniosos, creativos, con o sin ideas innovadoras o incluso sin ideas pero con disposición abierta a darle forma a planteamientos disruptivos.

Los egresados de este modelo de incubación obtendrían en cuatro meses no sólo una empresa formal sino un ejercicio de patentamiento o registro legal de propiedad intelectual al menos.

No hubo quién no se riera

Regresaron a México en febrero de 2013 a iniciar su trabajo académico final con el compromiso, como lo hicieron otros estudiantes de otras partes del mundo, de implementar la idea y en un tiempo determinado regresar al MIT y dar constancias de que su modelo había funcionado (o no).

En abril de 2014 obtienen la primera generación de empresas novedosas con componentes innovadores relevantes, disruptivos y todos con una constancia de propiedad intelectual. Sus otros compañeros llevaron constancias de haberse fotografiado con ministros, jefes de Gobierno o de Estado con documentos de haber recibido una propuesta o de tener disposición para iniciar los trabajos que el planteamiento de los estudiantes del MIT implicaba.

Los muchachos mexicanos llevaron los registros legales de diez empresas nuevas, legales, cada una con al menos un registro de patente en trámite. Nadie lo podía creer.

Además esa iniciativa veracruzana de apoyo a emprendedores ya contaba con un edificio de “no mal ver” y la constancia de apoyo tanto del gobierno de Veracruz como del Inadem. Habían obtenido del gobierno del Estado de Veracruz 1.5 millones de dólares como “patada de inicio” y del Inadem 15 millones de pesos en el primer tramo. Luego habría otro tramo por 22 millones.

Y el Massachusetts Technology Institute volteó a ver a los mexicanos.

Hoy el MIT tiene firmado convenio con esta iniciativa de la que escribimos y compromete mentorías, capacitación, talleres de maestros, investigadores y de egresados a favor de la iniciativa del ILAB mexicano.

Quien quiera tener más datos puede remitirse a la columna del pasado miércoles publicada por EL FINANCIERO o por su edición on line. También está la columna en www.universopyme.com.mx

A finales de mayo se graduará la cuarta generación. Muchachos trabajan en este novedoso Laboratorio de Ideas hasta 18 horas diarias. Las exigencias son máximas: generar de una idea un producto innovador, que no exista y que pretenda tener mercado y satisfacer la demanda en el mundo entero. Debe generar propiedad intelectual y ventas en el corto plazo, y tecnología que no exista de ser posible.

Es un cambio de Chip

El modelo, que partió de un asombro de lo que se ha conseguido hacer en Jalisco con los clusters de Tecnología de la Información quiso ir más allá y lo logró. Los muchachos egresados se han presentado en concursos de Walmart y de Santander con muy buenos resultados.

Se han dado proyectos que tienen alcance mundial: un monitor para bebés que evite la muerte súbita mientras duermen y que monitorea temperatura y frecuencia cardíaca además de la respiración.

También se ha dado el caso de un producto que consiste en un pantiprotector para mujeres que analiza el fluido vaginal de la dama y avisa la existencia de posibles patógenos muchísimo antes de que la mujer sepa que puede estar enferma o contaminada, lo que por cierto ha motivado que el IMSS haya concedido un apoyo al protocolo de investigación de esta iniciativa.

Varias naciones latinoamericanas ya han volteado también a ver este modelo y ya existe intención manifiesta en algún caso de aplicarlo en su territorio, de lo que hablaremos posteriormente.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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