Opinión

El lujo de no nombrar embajadores

 
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Enrique Peña Nieto

El gobierno mexicano se está dando un lujo que pudiera costarnos muy caro: demorar enormemente los nombramientos de embajadores en países que son socios estratégicos y que el presidente Enrique Peña Nieto incluso ha visitado. Tres casos se pueden caracterizar como onerosas omisiones: no tenemos embajador en el Reino Unido, ni en Alemania ni en Arabia Saudita. Es un lujo poco común, porque pareciera que esos nombramientos no son prioritarios, cuando en realidad debería ser todo lo contrario, dado el complejísimo entorno que se avecina por el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos. Veamos.

Si una prioridad debería tener el gobierno de México en este momento habría de ser nombrar a los mejores perfiles para acelerar la integración de nuestra economía con esos países. Retrasar demasiado los nombramientos no hace sino enfatizar ante los ojos de la comunidad internacional no sólo que somos altamente dependientes de lo que ocurre en Estados Unidos, sino que las demás relaciones binacionales nos importan poco.

Esta situación se observa con mayor gravedad si reparamos en el hecho de que México tuvo un año binacional con el Reino Unido, y que está ocurriendo uno similar ahora mismo con Alemania. En adición, el presidente Peña visitó el Reino de Arabia Saudita en enero de este año y hasta condecoró al rey Salmán bin Abdulaziz Al-Saud. Pero al parecer nada de ello basta para mantener en un nivel constante la representación diplomática en esas sedes.

Un tema fundamental dentro de esta coyuntura es el perfil de los embajadores que se nombrarán. En el contexto de una posible renegociación del TLCAN con Estados Unidos sería imperante que los embajadores tengan amplio conocimiento del mundo de los negocios y se muevan con facilidad en él. Si nuestro comercio exterior con Estados Unidos sufre, estamos obligados a compensar esa caída velozmente con exportaciones hacia otros mercados. Sería una calamidad que, además de la demora en los nombramientos, el gobierno priorice perfiles que acentúen primordialmente los temas culturales o culinarios —esto último, una moda reciente de nuestra política exterior.

Nuestras exportaciones hacia Europa no avanzan con vigor. De hecho, el Servicio Exterior de Acción Europea reportó recientemente que “las importaciones de la Unión Europea procedentes de México ascendieron a 18.4 mil millones de dólares en 2015, lo que representa una caída de 9.6 por ciento comparado con 2014…” Esto seguramente se debe a la depreciación del peso durante ese año. No obstante, es posible observar un estancamiento en las exportaciones mexicanas hacia Europa prácticamente durante todo el sexenio. De tal suerte, urgen embajadores que detonen un mayor comercio hacia esa y otras regiones.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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