Opinión

El llamado de Ayotzinapa

La desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa nos mueve fibras sociales y políticas muy sensibles. Dimensionarlo en una justa vastedad resulta sumamente complejo cuando de lo que se trata es de garantía de derechos humanos, y de violación de derechos humanos, de justicia y de injusticia, de incertidumbre, de dolor, de solidaridad, de indignación, de culpables, de impunes, de cobardes y también de valientes.

Los componentes de dicha tragedia nos obligan a profundas reflexiones, y nos lanza un llamado a todos los actores políticos.

En un intento de profunda reflexión, está por demás afirmar que no queremos más Ayotzinapas y que en la indignación nos sumamos todos.

México es un país de Instituciones, las cuales deben atender el llamado de la voz colectiva que se alza clamando justicia. Instituciones que hacen evidente su vulnerabilidad en el ámbito local.

Es necesario fortalecer las instituciones más cercanas al ciudadano, las que se muestran endebles ante los poderes fácticos, y debemos afirmar que gobiernos locales que amparen a la delincuencia hoy por omisión o por asociación, serán sus víctimas mañana, ya sea por debilidad, o por exceso de poder.

Dignificar el régimen político empieza desde abajo. Es necesario fortalecer los ayuntamientos, son urgentes congresos locales que sean un contrapeso a excesos u omisiones, mejores cuadros partidarios, más cultura política, cívica y más ciudadanía, nuestra apuesta debe centrarse en ello.

Ayotzinapa resulta un doloroso llamado a la reflexión justo cuando inicia un proceso electoral. Nos obliga a los partidos políticos, so pena de mayor alejamiento de la ciudadanía, a mejores prácticas apegadas en estricto sentido a la legalidad. A dejar el pragmatismo electorero y a ofertar a los mejores cuadros, y a exigir más que votos a los gobiernos y representantes salientes, cuentas.

El llamado de Ayotzinapa es a fortalecer las instituciones; fortaleza que empieza y termina con la construcción de una ciudadanía que impacte en donde éstas son más endebles: en el ámbito local.

Celebro a una juventud que en el marco institucional se solidariza exigiendo justicia, se une a la protesta, se suma a la indignación y estoy cierto que será la misma juventud la que acudirá a las urnas al igual que sale a las calles, porque México se transforma con y desde las instituciones.

Construir un verdadero Estado de derecho es abonar también a contar con una mejor democracia, pues éste es consustancial a la democracia, ni más ni menos. Ese sigue siendo nuestro reto y no debemos cejar en este empeño.

Twitter: @SamuelAguilarS