Opinión

El león no es como lo pintan

Leí en la prensa de ayer domingo, que Hipólito Mora, líder y fundador de la autodefensa en Felipe Carrillo Puerto, mejor conocida como La Ruana, en Buenavista Tomatlán, Michoacán, enfrenta 35 denuncias por despojo. Además, en este momento Mora se encuentra preso en el penal de Mil Cumbres por el delito de doble homicidio en grado de participación, en contra de Rafael Sánchez Moreno El Pollo y José Luis Torres Castañeda.

No es poca cosa lo que enfrenta Hipólito Mora en los tribunales. 35 denuncias por despojo y un doble homicidio podrían mantenerlo muchos años en la cárcel. ¿Quién es realmente Hipólito Mora? ¿Quienes son realmente los líderes de las autodefensas? ¿Cuáles son sus verdaderos motivos para haberse levantado en armas? ¿Quién los financia? ¿Quiénes están detrás de ellos y qué persiguen?

Son preguntas que nos hacemos desde hace meses y no han sido respondidas satisfactoriamente. Es cierto que las autodefensas son pieza importantísima en los golpes dados por las autoridades al cártel de los Caballeros Templarios, pero también es cierto que las autodefensas se convirtieron en un dolor de cabeza para el gobierno local y federal.

Ante la ausencia del estado de derecho, las autodefensas de convirtieron en juez, parte, autoridad y ley en Michoacán. Llaman la atención su armamento de alto calibre, su organización, logística, su estrategia política y de comunicación. Lo más grave es que luego de todas las interrogantes que pesan sobre las autodefensas michoacanas y sus líderes, el gobierno federal simplemente parece voltear para otro lado.

Pero Hipólito Mora no es el único personaje polémico y sospechoso en la dirigencia de las autodefensas michoacanas. Otro es José Manuel Mireles por su activismo, su exposición mediática, su logística de seguridad personal, sus antecedentes penales y su ‘accidente’ aéreo. Sin embargo, la Secretaría de Gobernación no sólo lo protegió, sino trató de usarlo para sus fines propagandísticos cuando el episodio aquel de los videos -grabados en un lugar secreto durante su convalecencia del accidente aéreo-, donde llamaba al desarme de las autodefensas propuesto por el gobierno federal. Hubo varias versiones de aquel mensaje videograbado de Mireles y nunca se aclaró la verdad.

Luis Antonio Torres, alias El Americano, es otro personaje sospechoso. Se sabe poco sobre él. Es enemigo de Hipólito Mora desde hace tiempo, porque también se asume como líder de la autodefensa de La Ruana. Le llaman El Americano porque vivió un tiempo en Estados Unidos, donde vendía coches que también traía a México. De ahí su apodo.

El Gobierno federal le sigue la huella, porque empezó su movimiento con unas cuantas escopetas y una camioneta de redilas. Ahora su arsenal incluye armas pesadas y vehículos caros. Hoy maneja una Range Rover con valor de mercado de más de 100 mil dólares y es escoltado por una docena de camionetas de lujo.

Sobre todo esto hay algo fundamental: la ley prohíbe a los civiles portar -y usar- armas, y el gobierno no ha hecho nada al respecto.

Hasta el miércoles.