Opinión

El lanzador de Sabaneta que desafió al imperio


Criticado sobre una base permanente en los círculos conservadores de la ciudad de México, Madrid o Washington por sus excesos populistas, que él gustaba de alentar en su vena más provocadora -"todavía soy un subversivo y creo que el mundo entero debe ser subvertido", declaró en 2007 a AP-, Hugo Chávez Frías tiene muchas explicaciones, pero una de las más importantes, sin duda, es la Venezuela anterior a su primer gobierno en 1999.
 
¿Cuántas veces no escuchamos en nuestro país hablar de la rivalidad entre los presidentes Carlos Andrés Pérez y José López Portillo por el 'liderazgo del Tercer Mundo'? ¿Cuántas veces no escuchamos aquella especie sobre la enorme riqueza petrolera de los venezolanos, similar a la de los sauditas, que les permitía importar el hielo para su whisky (sí fueron por un tiempo, durante la bonanza artificial, los mayores compradores del destilado escocés) de Florida?
 
Como México, como el resto de América Latina, Venezuela vivía de espaldas a la realidad y las abismales diferencias sociales se profundizaron con Lusinchi, con Herrera Campins y con Caldera. Cuando Pérez regresó al poder y quiso endosarle el ajuste a los más pobres, estalló el Caracazo o sacudón de 1989. ¿Dónde quedaron los ingentes recursos del oro negro?
 
Contra esa realidad, sin dejar de puntualizar que la economía venezolana sólo logró crecer 2.8% en 1999-2011, superada por Brasil, Chile y Colombia, y de resaltar que su inflación ascendió a casi 961%, rebasando a la de las otras siete principales economías regionales, Chávez desarrolló una transferencia masiva de fondos por 300,000 millones de dólares para las capas más pobres, aprovechando un aumento en la cotización del barril de crudo que fue de 9  a 1000 dólares.
 
Así, destacaba el diario británico The Guardian en octubre, cuando Chávez ganó su última batalla en las urnas, superando a Henrique Capriles por 54.4 a 44.9%, el excoronel del cuerpo de paracaidistas se construyó una base electoral firme, pero también disminuyó el analfabetismo y mejoró la educación superior; redujo la pobreza extrema de 50 a 32%, subsidió bienes de consumo básico y abatió de 13 a 8% el desempleo, además de eliminar la mortalidad infantil.
 
Malgasto
 
En este espacio, Perfil Internacional apuntó a la vez: "Para sus críticos, que tampoco le perdonan la corrupción, la burocracia excesiva, la criminalidad rampante y las nacionalizaciones de firmas extranjeras y locales, se trata de la compra del electorado y del malgasto de los 980,000 millones de dólares que generó la estatal PDVSA, aquejada por falta de mantenimiento e ineficiencia administrativa...". Agregamos: "Para sus apologistas, es la inaplazable redistribución del ingreso, que olvidaron durante años los Pérez de la clase política tradicional".
 
Fiel reflejo de las contradicciones políticas y de la excesiva dependencia latinoamericana en los caudillismos de izquierda y derecha, Chávez, fallecido mientras en Rusia, una de sus mejores aliadas, los nostálgicos recordaban el 60 aniversario de la muerte de Stalin, nació en 1954 en el pequeño pueblo de Sabaneta, enclavado en los llanos occidentales. Hijo de maestros rurales, en medio de la pobreza, destacó como lanzador de beisbol y soñó con llegar a las Grandes Ligas de Estados Unidos. A los 17 años, ya en las fuerzas armadas, seguía brillando por la precisión y la potencia de su brazo, pero soñaba, cada vez más politizado, en emular al Libertador Bolívar.
 
La historia dirá si se quedó corto o no. En el camino a partir de su fallido golpe contra Pérez y el indulto de Caldera, Chávez se radicalizó -sobre todo tras el efímero cuartelazo de 2002 que la Marina norteamericana apoyó desde la costa del Caribe, como documentó Newsweek- acercándose a La Habana, Beijing, Teherán, el Trípoli de Muamar Kadhafi y el Bagdad de Sadam Husein, pero tuvo el acierto de no llegar a los extremos totalitarios de otro de sus amigos, Alexander Lukashenko de Belarus. De la misma forma, cabe enfatizar, en que pese a su retórica incendiaria, simbolizada por el apodo de Mr. Danger que encajó a George W. Bush al oler 'azufre' en la Asamblea General de Naciones Unidas, nunca dejó de exportar petróleo a EU.
 
Chávez también tuvo el acierto de acatar la votación adversa de 2007. Los venezolanos rechazaron sus planes para declarar al país un Estado socialista, que habría perpetuado su gobierno. Aprendió del golpe electoral y superó a Capriles en octubre. Después de 14 años, su proyecto parecía listo para aprobar el reto de la transición generacional. Una década más, decían los chavistas, y habrá cuadros suficientes para pensar en el relevo del 'humilde soldado'. Pero el tiempo no fue tan generoso.