Opinión

El jueves negro que nos encueró


 
La estrepitosa caída del Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores, de 3.91%; la depreciación de nuestra moneda para llevar el dólar a 13.40 pesos, y la generalizada volatilidad de las variables financieras ayer no hicieron sino desnudar nuestra realidad: somos una economía frágil. Esa es la lección.
 
Claro que velozmente el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (Banxico, Hacienda y otros reguladores) declaró que “los sólidos fundamentos de la economía mexicana han permitido que los mercados financieros nacionales se ajusten de manera ordenada”. El secretario Luis Videgaray también tuvo que explicar pública y técnicamente que las menciones del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, constituían una “buena noticia” para nosotros, y que lo de ayer obedecía a un ajuste generalizado en naciones emergentes.
Pero la argumentación gubernamental no tranquilizó al instante a todos los agentes económicos. ¿La razón? No todo mundo valida que el retiro del estímulo monetario en EEUU es reflejo fiel del crecimiento vigoroso posible de esa economía. Y como eso debe probarse, las bolsas estadounidenses también se desplomaron. Los inversionistas hicieron caer al índice S&P 500 2.50%; mientras el Nasdaq cayó 2.28 % y el Dow Jones 2.34 %. Es decir, la mala perspectiva de los títulos accionarios no solo atizó en países emergentes.
México tiene dos problemas. Uno, la enorme duda acerca de qué tan real es la reanimación de la economía estadounidense sin el estímulo monetario artificial. Y dos, la altísima correlación que registra la economía mexicana respecto de nuestro socio comercial. Hay un efecto de amplificación del nerviosismo de este lado de la frontera.
Si hay una palabra que resume la condición mexicana ante la globalización y ante los canales de contagio, es vulnerabilidad. La Fed nos desnudó como somos: un país que no puede crecer arriba del 3%, que no puede crear empleos con solidez y que no ha madurado su mercado interno. Vaya, ni siquiera los 310 mil millones de pesos anunciados ayer para el desarrollo de infraestructuras sirvieron de bikini pudoroso. La globalización nos encueró. Somos vulnerables. Muy.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota