Opinión

El 'joven maravilla'

  
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Ricardo Anaya

La tarde y noche del 5 de junio un carro semicompleto arrolló al PRI y a Beltrones. La victoria del PAN en siete estados y el debate que convocó López-Dóriga en Televisa fueron dos capítulos de la misma historia. Ricardo Anaya vapuleó al presidente nacional del PRI. Vaya, no le dejó bueno hueso alguno.

El 'joven maravilla' (39 años), como también se le conoce, tiene un corto pero sustancial currículo. Fue presidente de la Cámara de Diputados, cercano a Gustavo Madero, delfín del mismo, para luego sucederlo en la presidencia y sacudirse cualquier forma de tutela.

Ha sido, también, el artífice de las alianzas con el PRD en estas elecciones. Sería mucho decir que en esa suerte se jugó la cabeza, pero sí corrió el riesgo y ganó la apuesta.

Porque es evidente que, si en lugar de victorias se hubieran cosechado derrotas, sería él quien habría pagado los platos rotos.

Anaya tiene entre sus virtudes ambición de poder, visión de largo plazo y capacidad argumentativa notable: habla de corrido, no se tropieza y es muy articulado. Fue por eso que la noche de la jornada electoral hizo picadillo a Beltrones.

Por lo pronto, no hay duda de que el saldo del 5 de junio tiene dos vertientes: posiciona al PAN como un sólido contendiente por la presidencia de la República y sitúa a Ricardo Anaya como el precandidato más fuerte, junto a Margarita Zavala.

Anaya es, probablemente, el mejor polemista que tiene Acción Nacional y uno de los más notables en todo el panorama político. Virtud que no es poca cosa a la luz de lo que ha venido sucediendo: las elecciones se ganan durante las campañas.

La estrategia del 'joven maravilla' es clara: está construyendo su candidatura desde la presidencia de su partido, concentrado en ofrecer resultados y aprovechando todos los instrumentos que tiene a la mano, como aparecer en los spots del PAN con la misma regularidad que AMLO.

A ello hay que sumar sus reflejos: la noche del 5 de junio apuntó sus baterías en doble dirección: derrotar al PRI, que ha fallado y fracasado, pero impedir que el descontento sea capitalizado por un populismo depredador. Y entre sus haberes potenciales está que podría tejer una alianza con el PRD en 2018.

Anaya, sobra mencionarlo, no es un hermano de la caridad. La defensa que ha hecho de Miguel Ángel Yunes no fue un acto de ingenuidad. Los señalamientos contra el excolaborador de Elba Esther Gordillo, que vienen desde la denuncia que interpuso Manuel Espino, tienen alto grado de verosimilitud. Pero el presidente nacional del PAN cruzó ese pantano sin inmutarse.

El camino de Anaya a la candidatura presidencial no está exento de riesgos. Señalo tres evidentes: las experiencias de los gobiernos de Gabino Cué y Malova, ambos impulsados por PAN y PRD, fueron cualquier cosa menos un éxito en términos de eficacia, transparencia y rendición de cuentas. Y no hay ninguna garantía que en Quintana Roo, con Carlos Joaquín, vaya a ser diferente.

Por otra parte, está la responsabilidad que debe asumir el presidente nacional del PAN en los casos de corrupción de panistas importantes (por ejemplo, el exgobernador Padrés, entre otros). Porque si la oferta de cambiar y combatir la corrupción no pasa por hechos claros y concretos, que incluyan la depuración y castigo de los corruptos, será simple y llanamente increíble.

En la misma frecuencia se encuentra el caso de Miguel Ángel Yunes que, tarde o temprano, será sometido a escrutinio por los medios de comunicación y por sus oponentes. El dilema, si las investigaciones prosperan, será de qué lado se sitúa Anaya: ¿justicia o gracia?
Finalmente, se le ha reprochado que sería inequitativo utilizar la presidencia del PAN como plataforma para su candidatura, hecho que, sin embargo, no necesariamente sería mal visto por los militantes de Acción Nacional, que ovacionarían al líder que los ha llevado a varias victorias.

La cuestión está en que, si hay la percepción de que los dados están cargados, Margarita Zavala podría optar por una candidatura independiente y convertirse en un verdadero problema para el 'joven maravilla'.

Así que falta mucho por ver y otro tanto por tejer.

Twitter: @sanchezsusarrey

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