Opinión

El jeque Tamim deja abierta la chequera de Qatar


 
El diminuto pero poderoso emirato de Qatar seguirá sin “tomar dirección” de alguien y su “conducta independiente es uno de los hechos establecidos”, adelantó en su toma de posesión el jeque Tamim ben Hamad el Thani, quien hereda a los 33 años de su padre, Hamad ben Jalifa el Thani, las riendas de una petromonarquía medieval y autoritaria, que ha sabido hacerse un lugar en Oriente Medio con sus ingentes recursos energéticos, un fondo soberano que alcanzaría 200 mil millones de dólares y una agresiva política exterior, que apoyó el derrocamiento de Muamar Kadhafi en Libia y fomenta la guerra civil en Siria.
 
En su discurso en Doha, puntualizó que “como árabes rechazamos dividir a los países sobre una base sectaria y porque esta división permite a las potencias extranjeras intervenir en nuestros asuntos”, para aseverar que “somos un Estado coherente y no un partido político; por lo tanto, buscamos mantener relaciones con todos. Respetamos todas las tendencias e influencias políticas activas en la región, pero no estamos afiliados a una. Somos musulmanes y árabes que respetamos la diversidad de sectas y todas las religiones en nuestros países y fuera de ellos”.
 
El Thani asumió la semana pasada, después de que Hamad, de 61 años y con problemas renales, abdicara en su favor tras 18 años en el trono, al que llegó derrocando a su padre mientras vacacionaba en Suiza. Ésa ha sido una constante en la historia de la dinastía, con 130 años de reinado, por lo que observadores occidentales elogiaron la medida de Hamad, que garantizaría la continuidad al tiempo que se mantiene al frente de la Autoridad de Inversiones de Qatar y modificó al gabinete, con la salida del premier y titular de exteriores, Hamad ben Yassim el Thani, uno de los promotores de la lucha entre sunitas y alauitas en Damasco que oculta la pugna con Irán por las conexiones del suministro de gas a Europa a través del territorio sirio.
 
Con una población de apenas 250 mil personas, Qatar rivaliza en riqueza con los vecinos Emiratos Árabes Unidos y su sistema político, destaca RT, es similar en su prohibición de los partidos políticos, su cercanía con la gobernante Hermandad Musulmana que hoy se tambalea en Egipto y la censura a los medios de comunicación, lo que puede apreciarse en la cobertura sesgada de El Yazira sobre el conflicto sirio, así como los importantes espacios que brinda al desorbitado Yusuf el Karadawi, jefe espiritual de los hermanos que exigió el asesinato de Kadhafi y sostiene que si el profeta Mahoma viviera apoyaría a la OTAN.
 
Sede de una de las principales bases del Pentágono en el Golfo Pérsico, con 5 mil 500 soldados, “Qatar siempre ha sido un pequeño pez entre ballenas, entre un Estados Unidos hegemónico, una Arabia Saudí fanática y un Irán chiíta antimonarquico”, agrega. Compensa sus excesos con la chequera, pues como dijo Barack Obama, el jeque Hamad “es un tipo muy influyente”.