Opinión

El IVA en Europa

10 febrero 2014 5:8 Última actualización 02 agosto 2013 5:2

 
 
David Colmenares Páramo
 

Tratándose el IVA de un impuesto de origen europeo, resulta importante revisar que pasa con este impuesto en la zona que lo vio nacer en Francia en 1954, hace casi seis décadas.
 
 
En 1967 los miembros de la Comunidad Económica Europea, convinieron introducirlo en sustitución de la tributación sobre el volumen de negocios, nosotros, en lugar del impuesto sobre ingresos mercantiles. Hoy es uno de los más extendidos en el Mundo, existe en más de 140 países, sin embargo los Estados Unidos no lo tienen.
 
 
En la postguerra los ingresos tributarios de los países europeos provenían fundamentalmente de los impuestos indirectos aplicados a varias etapas de producción y ventas intermedias, con efecto de cascada --como el ISIM mexicano--, aranceles a la importación, impuestos cedulares y contribuciones sobre la nómina.
 
 
Aún con la introducción del IVA, se mantuvieron los impuestos especiales sobre el consumo de productos energéticos, cigarros y bebidas alcohólicas principalmente. Se intentó incorporar criterios redistributivos con tasas diferenciadas en el IVA. Con la creación del mercado único se estableció una base uniforme en el IVA, se eliminaron tasas de artículos suntuarios y se establecieron tasas mínimas.
 
 

En suma desde entonces tienen como objetivo la armonización de la tributación indirecta, tema que todavía está en la agenda de la Unión Europea. No lo han logrado. En Europa existe una gran diversidad de tasas en el IVA, desde las más altas: de 27 % en Hungría (desde 2009) y 25 % en Dinamarca (desde 1992), hasta las más bajas de 15 % en Luxemburgo y 17 % en Chipre. España subió del 18 al 21 % el año pasado y estaba previsto subir del 21 al 23 % en Italia este año, pero se está volviendo a discutir, por el impacto del impuesto sobre la distribución del ingreso, y dadas las condiciones políticas de este País, seguramente no se moverá.
 
 
Otros países que han incrementado sus tasas generales en los últimos años, además de España e Italia, particularmente desde 2009 son: Finlandia, Irlanda, Grecia y Portugal, así como Reino Unido, Rumania, y República Checa.
 
 
Es necesario mencionar que en un número importante de países europeos, el IVA además de la tasa general, tiene tasas reducidas o preferenciales para apoyar ciertas actividades, como el 8 % de España para hoteles y restaurantes, y tasas super reducidas para productos de primera necesidad, esto es incurren en los llamados gastos fiscales, siendo la tasa más pequeña la de Francia que es de 2.1 % y el 3 % de Luxemburgo y Polonia.
 
 
Algunos ejemplos, señalando la tasa general, la preferencial o reducida y la super reducida: Hungría, 27,18 y 5 % respectivamente; Francia, 19.6, 7 y 2.1 %; España, 21, 10 y 4 %; Italia, 21, 10 y 4 %; Chipre, 15, 8 y 5 %; Holanda, 19 y 6 %; Luxemburgo, 15, 12 y 3 %; Alemania, 20 y sólo 7 %; Portugal, 23, 13 y 6 %; Grecia, 23, 13 y 6.5 %; Polonia, 23, 8 y 3 %; etcétera.
 
 

Dinamarca no tiene tasas reducidas, ni super reducidas. Estas últimas tampoco las tienen otras naciones como Austria, Reino Unido, Alemania, Eslovaquia, Holanda y Letonia.
Aunque los impuestos indirectos no dominan las estructuras tributarias de los países de la OCDE, donde el más relevante es el ISR personas físicas, si son los que en los últimos años han tenido un crecimiento más dinámico, incrementando fuertemente su participación desde el 12.5 % de 1995, hasta el 21 % de 2008 en promedio.
 
 

En Estados Unidos, que por supuesto no está en Europa no existe el IVA, por razones que ha descrito con mucha claridad Jeremy Rifkin, quien recientemente estuvo en México para participar en un evento sobre competitividad. Canadá por su parte tiene una tasa de 5 % y una reducida de 4.5 %. No ha sido fácil incrementar la tasa general, generalmente ha sido precedida de fuertes protestas sociales , particularmente en España, Chipre, Grecia, Portugal e incluso en Italia, como parte de sus programas de ajuste concertados con la UE.
 
 

El IVA es un impuesto relativamente fácil de cobrar, elimina la cascada de otros impuestos al consumo, pero mantiene regresividad, en virtud de que la carga es mayor sobre quien destina una parte proporcionalmente mayor de su ingreso al consumo y esto pasa con los niveles de menores ingresos. La historia del IVA es quizás la más interesante de todos los impuestos, en Europa, en América –separando entre el Norte y América Latina- y por supuesto en nuestro país ha tenido una larga marcha desde 1980. Siguiente: el IVA en América Latina.
 
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