Opinión

El insólito romance
de EPN

Dos temas gravitaron en la visita que el presidente Peña Nieto hizo a su homólogo Barack Obama: la preocupación estadounidense por la seguridad al sur de la frontera y el insólito romance de México con China.

Esos acercamientos con los comunistas asiáticos se los permiten ellos, de acuerdo con su agenda geopolítica, pero que su vecino entre en franca sociedad con China, es otro cantar.

Obama hizo un gran esfuerzo para imponer una disposición en materia migratoria que saca de la ilegalidad a millones de mexicanos en Estados Unidos, y es lógico que espere al sur del río Bravo una actitud de reciprocidad de ese calado.

Del lado estadounidense preocupa el enfriamiento de las relaciones con las agencias estadounidenses de combate a las drogas (DEA) y de seguridad en general, a partir del regreso del PRI a Los Pinos.

Al sur de su frontera tienen un estado fallido, Tamaulipas, donde no manda el gobierno estatal, sino una miríada de poderes criminales locales.

En Tamaulipas ha llegado a tanto el deterioro, que ya no existe eso que en la jerga policiaca se conoce como “jefe de plaza”. No hay un jefe de plaza del cártel de Los Zetas o del Golfo en Matamoros, Reynosa o Nuevo Laredo, ciudades fronterizas con Estados Unidos.

En esos lugares hay un jefe por cada colonia. No existe la ley. No manda el gobierno, sino la delincuencia que se ha apoderado hasta de los más pequeños espacios geográficos de una entidad fronteriza con Texas.

Ahí en Tamaulipas ha servido de muy poco el esfuerzo del gobierno federal para frenar la violencia, pues los crímenes y delitos siguen al alza. No ha ocurrido como en Michoacán, donde las fuerzas en armas se han sometido a la legalidad (Hipólito Mora y El Americano se entregaron).

En Tamaulipas no hay gobierno, salvo el de las bandas criminales. Los secuestros se contaron por miles en año pasado. Sí, miles de secuestros sólo en Tamaulipas.

Concretamente entre enero y noviembre del año pasado se denunciaron 244 plagios, pero de acuerdo con el Congreso de ese estado 94 por ciento de los secuestros no se denuncian.

Desde Estados Unidos se alerta de que prácticamente todas las carreteras tamaulipecas están en poder de la delincuencia. Y si del lado mexicano no se publica el estado salvaje en que se encuentra esa entidad, es porque la vida de los trabajadores de los medios de comunicación en Tamaulipas corre peligro.

Por eso no nos extrañe que después de la visita del presidente Peña a Washington, comencemos a ver a las agencias de Estados Unidos trabajando en mayor coordinación con las fuerzas federales.

Para bien o para mal, algo hay que pagar por la ingobernabilidad en Tamaulipas y otros estados del país, a cambio de la regularización de millones de migrantes ilegales que podrán estudiar sin ser deportados.

Y el romance con China, creo, no va a prosperar como el actual gobierno mexicano quisiera. El tren a Querétaro ya está, o casi ya está, pero no puede pasar mucho más.

El adversario global de Estados Unidos es China, en lo económico, en lo político y en lo militar. ¿Van a venir sus empresas a construir obras estratégicas en México? Son palabras mayores, que seguramente se oyeron en las conversaciones privadas de ayer en Washington.

Twitter: @PabloHiriart