Opinión

El ingreso sí pesa en la felicidad


Algunos señalan que el ingreso y la felicidad no tienen conexión. ¿Es así?
 
¿Qué es lo más importante para usted en la vida? De acuerdo con los datos que ayer actualizó la OCDE, son 2 cosas: la satisfacción con la vida y la salud.
 
Entre 10 factores que analizó el organismo internacional para determinar el nivel de bienestar, y que puso a consideración de los usuarios de todo el mundo, el tercer lugar de importancia corresponde a la educación y el cuarto al balance entre la vida y el trabajo.
 
El ingreso obtenido ocupa la posición número 7 y parece tener menor importancia en las definiciones de bienestar.
 
En los intentos de obtener una medición más amplia del bienestar, algunos han señalado que la medición económica tradicional del ingreso es algo menos importante de lo que parece.
 
La realidad es que las encuestas que se han hecho en México no validan la consideración anterior.
 
La encuesta que dio a conocer el INEGI hace algunos meses, sobre la medición subjetiva del bienestar, permite apreciar que quienes se encuentran más satisfechos con su vida son quienes pertenecen al 20% de la población con mayores ingresos.
 
Los que se encuentran más insatisfechos con su vida no pertenecen al 20% de la población más pobre, pero sí al segundo 20% más pobre en México.
 
Los análisis que se han hecho en torno a la conexión entre satisfacción con la vida y nivel de ingresos reflejan que, por lo menos, hasta llegar a cierto nivel económico, el crecimiento de los elementos materiales de bienestar sí impacta en el nivel de satisfacción.
 
El propio índice de la OCDE señala que los niveles más elevados de satisfacción con la vida corresponden a países con alto nivel de ingreso. El lugar número uno corresponde a Suiza y le siguen Noruega, Islandia, Suecia y Dinamarca.
 
En contraste, los lugares más bajos corresponden a países más pobres, como Hungría, Portugal, Grecia y Turquía.
 
En el otro de los aspectos que más se toman en cuenta subjetivamente para la medición del bienestar, la salud, los primeros lugares corresponden a Nueva Zelanda, Australia, Suiza y Canadá. Y en contraste, en los últimos están Rusia, Hungría, Estonia y México.
 
Es cierto que hay una asimetría en nuestro país, que aparece en la posición número 10 entre las 36 naciones analizadas, en cuanto a satisfacción de vida, en contraste con el lugar número 34 en materia de ingresos.
 
Pero no podemos inferir de ese hecho que para nosotros los ingresos no sean importantes para la satisfacción de vida.
 
Haga un experimento a nivel micro y vea a su alrededor. Es verdad que después de un cierto nivel, el ingreso ya no es lo más importante para tener satisfacción, sino otros aspectos como la salud, la realización personal y la familia, entre otros factores.
 
Sin embargo, cuando se tienen carencias manifiestas que afectan a la salud, la educación o la seguridad, entonces el nivel de ingreso real puede ser muy importante.
 
Un último comentario para no ser complacientes. Pocos países tienen tasas de desempleo abierto tan diferentes como México y España. En nuestro caso estamos en 5%, mientras que en España se llega a 25%.
 
Sin embargo, cuando a la tasa de desempleo se agrega el tema de seguridad en el trabajo y los ingresos, entonces resulta que en la clasificación de bienestar por empleo que mide la OCDE, México y España están prácticamente a la par. Nuestro país ocupando el lugar 35, sólo arriba de Turquía y España, en la posición 34.
 
En un país como México, una de las formas de asegurar un incremento en el bienestar de la población es a través de la generación de más empleos formales, más estables, seguros y bien remunerados, que a su vez puedan influir en contar con un soporte para la salud de la población.
 
 
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