Opinión

El ingreso nacional aumenta con más producción

En México, el ingreso promedio de sus trabajadores es bajo y hay una mala distribución del ingreso. Ante esta situación se escuchan propuestas de todo tipo que tienen poco realismo y muestran un total desconocimiento de cómo opera el sistema económico. Así se solicita que se aprueben leyes para subir los sueldos y salarios o que el gobierno incurra en déficit fiscal para que mejore el ingreso nacional, cuando lo que provocaría sería un mayor desequilibrio de la economía, aumento de la economía informal y más desempleo, que es exactamente lo contrario de lo que se pretende, como sucede en Venezuela.

Hay que recordar que el ingreso nacional es por definición contable igual a la venta de la producción nacional. Cuando se produce y se vende un producto o un servicio, esto es equivalente al ingreso que obtiene esa persona o empresa. Por lo mismo, entre más se produce y vende en una economía, es mayor el ingreso nacional que obtienen los distintos factores de la producción. La gente tiende a ver más la parte de sus ingresos que la parte de la producción, sin estar conscientes que son las dos caras de una misma moneda. Es absurdo pretender que se incremente el ingreso nacional castigando al mismo tiempo a los productores en el país.

En algunos sectores es muy obvio que el ingreso de los trabajadores es bajo, debido a la limitada producción, como es en el sector agropecuario, pero en otros no es tan claro debido a fuerte especialización del sector. Por ejemplo, un agricultor mexicano que siembra maíz en una hectárea y que logra una tonelada de producto al año, gana muchísimo menos que un norteamericano que siembra 200 hectáreas con una producción por hectárea de 30 toneladas o que un viticultor francés que siembra en 20 hectáreas obteniendo 100 mil botellas de vino al año. Como consecuencia en el primer caso, México es un “exportador” neto de trabajadores, mientras que los otros dos tienen que contratar trabajadores de otras partes del mundo.

Para que aumente el ingreso nacional se debe de crear un entorno propicio a la producción que realizan los particulares y las empresas; pero en nuestros países latinoamericanos es frecuente que se trate de aumentar el consumo y el ingreso, al mismo tiempo que se dificulta y castiga la producción, lo que es contraproducente. Abrir un pequeño negocio que va a crear empleos y pagar impuestos es con frecuencia un suplicio: se tienen que realizar trámites engorrosos, costosos y tardados, se tiene que enfrentar corrupción, elevados costos de producción, dificultad para obtener créditos y con tasas de interés más altas que sus competidores internacionales; asimismo, tiene que comprar sus materias primas más caras en mercados monopólicos y lidiar con un ejército de inspectores de todo tipo.

Este entorno desalienta la aparición de empresas formales, así como el crecimiento económico, nuevos empleos y, por consecuencia, un mayor ingreso nacional.

*El autor de esta columna es Economista

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