Opinión

El Informe, otro decálogo

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Enrique Peña Nieto

El mensaje del presidente Peña Nieto con motivo de su tercer Informe me parece que puede dividirse en tres partes. Primero, un reconocimiento de que este año no le fue bien; segundo, la interminable lista de cifras de siempre; y tercero, el decálogo acostumbrado.

El reconocimiento inicial del presidente me parece que es una autocrítica tan buena como podría esperarse. Para muchos, nada diferente de una renuncia hubiese sido suficiente, pero ésas son imaginaciones absurdas. Peña Nieto listó todas las cosas que le han costado, desde la tragedia de Iguala hasta los “conflictos de interés”, desde las dificultades asociadas a la implementación de las reformas hasta el negativo entorno económico actual. Su responsabilidad en cada caso es diferente, pero las trató de forma similar. Con ello, me parece, minimiza el tema de la corrupción, en donde creo que justamente hay enojo ciudadano, poniéndolo al nivel de otros temas en donde realmente no tiene ninguna responsabilidad, o sólo de forma indirecta, como es el caso de la masacre de Iguala.

Pero, en los hechos, Peña Nieto ha aceptado el juicio ciudadano sobre la corrupción mucho más de lo que se cree. Le sería imposible hacerlo aún más y mantenerse en el cargo. La creación del Sistema Nacional Anticorrupción, en lugar del organismo que originalmente había pensado impulsar, es una clara muestra de ello. Y es precisamente el primer punto del decálogo: promover las leyes secundarias que faltan para su entrada en vigor. El Sistema, resultado de propuestas ciudadanas, es en verdad una transformación de fondo que terminará con los usos y costumbres del viejo régimen, corrupto y corruptor, que tuvimos en el siglo XX.

Pero antes de entrar al decálogo, el presidente hizo el recuento tradicional de los informes. Cifras y cifras que siempre es bueno revisar, para evitar excesos de entusiasmo o de crítica. A primera vista, me parece que el único caso en el que el presidente peca al elegir números es en el asunto de seguridad. Efectivamente hay menos crímenes que en otros momentos, pero también ha habido un repunte en los últimos meses que hubiese sido bueno reconocer, y no se hizo. En otros temas, como la pobreza, sí se reconocieron datos malos, por cierto. De cualquier forma, estas listas de datos suelen ser aburridas y poco útiles, porque de poco sirve saber cifras fuera de contexto, y éste es imposible de dar en un mensaje breve, pero todos los informes han sido así, acá y en otros países, como Estados Unidos.

El cierre del mensaje fue más interesante, en tanto que Peña Nieto ofreció una visión de lo que quiere hacer, ordenada en esa lista de diez que tanto acostumbra. Por hacer diez puntos, me parece, se mezclan distintos niveles de importancia, pero así lo ha hecho en otras ocasiones. Los primeros tres puntos, por ejemplo, detallan el decálogo anunciado hace diez meses como reacción a la tragedia de Iguala: Estado de derecho, justicia cotidiana y zonas económicas especiales. Luego una nueva ocurrencia para impulsar al campo. En quinto lugar, un innovador instrumento para financiar infraestructura educativa. Un programa de inglés en sexto lugar, creación de la Secretaría de Cultura, y luego tres anuncios preparando un Presupuesto austero.

Algunas de estas medidas merecen más atención, y las analizaremos con detalle en la próxima semana, especialmente a la luz de ese austero Presupuesto que conoceremos el martes próximo.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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