Opinión

El INE 3-3-1 o 3-2-2,
la negociación

La selección de los 11 nuevos consejeros electorales, futuras eminencias del Instituto Nacional de Elecciones (INE), se encuentra en punto muerto, a la espera de que haya un acuerdo político antes del lunes o se recurrirá al sorteo.

La negociación se entrampó por el reparto de los 11 puestos en disputa, que en realidad son siete porque los cuatro consejeros electorales actuales se quedarán para darle estabilidad al Instituto.

De los siete puestos que quedan, descontando a los cuatro que ya están, el PRI quiere tres posiciones y el PRD otras tres; al PAN sólo le dejan una con el argumento de que los cuatro consejeros actuales “son propanistas’’.

El PAN rechaza esa afirmación y propone un esquema de reparto que sea así: tres para el PRI, considerando que es la primera fuerza política, dos para el PRD y dos para ellos.

Hasta ayer la negociación seguía parada porque el PAN se niega a aceptar el reparto propuesto por el PRI y el PRD, que necesitan forzosamente de Acción Nacional para alcanzar las dos terceras partes de la votación. Si el martes próximo no hay acuerdo, entonces los nuevos consejeros electorales serán electos por insaculación, es decir, por sorteo.

Pero que conste que no se trata de cuotas partidistas ¿eh?

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Si usted es familiar de algún legislador vaya haciéndole tortas porque la última semana del mes será de locura por los temas que tienen que aprobar.

Primero las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones y después las leyes reglamentarias en materia política.

Para la reforma energética, es muy probable que se cite a un periodo extraordinario debido a que no se ha podido mantener el contacto entre el gobierno y el PAN en ese tema, derivado del manejo “viciado’’, según los panistas, del caso Oceanografía.

Así que por mucho que se apuren diputados y senadores, la energética seguramente esperará mejores tiempos.

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Por cierto, para que el dictamen de las leyes en telecomunicaciones pueda estar listo el 25 de abril, como se propusieron los senadores, las comisiones dictaminadoras trabajan en conferencia, es decir, con los diputados.

Esto, para que cuando el documento llegue a San Lázaro, no se pierda el tiempo convocando a otro foro de análisis.

Para ganar tiempo, pues.