Opinión

El INAI y la campaña: “Pensar antes de sextear”

 
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El grueso de las evidencias obtenidas en decenas de estudios indica que el  uso del celular es seguro salvo por su papel en los accidentes de auto. (Bloomberg)

El sexting consiste en el envío de contenidos de corte erótico o sexual, principalmente fotografías y/o videos, producidos generalmente por el propio remitente, a otras personas por medio de teléfonos móviles.

Las características principales del sexting son: el protagonista posa en situación erótica o sexual y el material de texto, fotográfico o de video es producido de forma voluntaria por el mismo autor quien lo difunde a través del celular.

Hace unos días, el Instituto Nacional de Transparencia Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), en compañía de “Pantallas Amigas”, Google, el Canal del Congreso, el DIF nacional, el InfoDF, y la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México y representantes de la sociedad civil lanzaron la campaña “Pensar antes de sextear”, cuya finalidad principal es la de alertar sobre los riesgos que implica dicha práctica.

Para la existencia y difusión del sexting es necesaria la utilización de dispositivos tecnológicos, que al facilitar su envío a otras personas también hacen incontrolables su uso y redifusión a partir de ese momento, los teléfonos móviles permiten a los menores grabar contenidos en cualquier lugar en el que encuentren la intimidad necesaria.

Existe la posibilidad de grabar imágenes de contenido sexual con otro tipo de dispositivos diferentes del teléfono móvil. Destacaría en este sentido la utilización de la webcam y en ello juega un papel muy importante la ubicación del ordenador en la casa.

Así pues, quedarían fuera del ámbito del sexting, todas aquellas fotografías que simplemente resultan atrevidas o sugerentes, pero que no tengan un contenido sexual explícito. Sin embargo, es cierto que la línea que separa la carga erótica o sexual de un contenido puede resultar, en ocasiones, difusa.

El sexting no es un fenómeno exclusivo de los niños o jóvenes, también los adultos difunden fotografías propias de carácter sexual tomadas con el teléfono móvil, naturalmente nos preocupan más los más vulnerables.

La encuesta nacional sobre disponibilidad y uso de tecnologías de la información en los hogares de 2015 señala que en México, 55.7 millones de personas son usuarios de una computadora y 62.4 millones utilizan Internet en dispositivos fijos y móviles. Asimismo, dicha encuesta destaca que entre la población joven el uso de Internet es más frecuente, ya que de la población de 6 a 17 años, el 70.2 por ciento usa Internet y del segmento de 18 a 34 años, el 76.5 por ciento también son usuarios.

A nivel Latinoamérica, en 2012 se realizó la encuesta en línea sexting. En el estudio participaron mil 956 personas en Brasil y 3 mil 538 en otros 13 países de América Latina: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela.

Entre los resultados más relevantes de la encuesta se encuentran que el 70 por ciento de los latinos desconoce el término de sexting. Además, del 40 por ciento de los internautas en Brasil y Latinoamérica que han practicado sexting, el 59 por ciento no conocía la palabra. Por lo tanto, los latinos admiten comportamientos relacionados con el sexting, aunque no se reconocen como practicantes de esta conducta.

Dentro de los principales riesgos que conlleva este tipo de prácticas y que muchas veces no estamos conscientes de ellas, encontramos a la pérdida de la privacidad, una vez que la imagen es enviada se pierde el control sobre su difusión, por lo tanto, los protagonistas de las imágenes quedan altamente expuestos y vulnerables.

Existe el riesgo de que estas fotografías o videos puedan entrar en el circuito de la pornografía infantil, así como que con la divulgación de estos contenidos privados en el ámbito público de Internet puede generar consecuencias graves tanto para los adultos como los menores de edad, tales como daño emocional y a su reputación, dado que se genera la exposición de su intimidad ante otras personas, entre muchas otras.

El problema del sexting es un problema en el ejercicio de la libertad arriesgada o riesgosa del uso de las tecnologías, en un contexto democrático resultaría imposible erradicarla, o prohibirla.

Lo único que se puede hacer es controlar sus daños a través de la prevención, difusión y explicación de sus consecuencias y en caso de llegar a experimentar sus lastres ayudar a las víctimas a encarar el flagelo y a en su caso intentar acciones legales en contra de los responsables de haber traicionado esas delicadas confidencias.

El autor es comisionado del INAI.

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