Opinión

El impune encantador de serpientes

 
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Humberto Moreira

A la memoria de Jesús Flores Morfín, coahuilense,
amigo entrañable y hombre generoso,
fallecido el domingo pasado.

El pasado viernes 15 (qué curioso, exactamente una semana después de la recaptura del Chapo Guzmán) fue detenido en el aeropuerto madrileño de Barajas el exgobernador de Coahuila Humberto Moreira, acusado de lavar dinero, malversación de recursos públicos, cohecho y organización criminal. Una de las numerosas notas publicadas ese día sobre el acontecimiento, dio cuenta que al ser aprehendido Moreira se mostró altanero y desafiante hacia las autoridades españolas.

A nadie en Coahuila le debió sorprender tal actitud. Ese es y ha sido su estilo, al que guarda enorme fidelidad porque le ha resultado eficaz para mantenerse impune, hasta ahora, a pesar de haber incurrido en los peores excesos. Bravucón, pendenciero, rijoso y acostumbrado a golpear la mesa para imponer su voluntad, ese ha sido su modo. El que hasta antes del pasado viernes 15 le había dado magníficos resultados.

Por esa forma de ser, sus amigos y cómplices le muestran obediencia y sumisión. Y naturalmente sus enemigos son todos quienes disienten de él y lo critican. Del mismo corte es su hermano Rubén, a quien con toda desvergüenza le heredó el cargo, para lo cual hizo lo pertinente sin reparar en principios y menos aún en formas. Por ello las denuncias e investigaciones sobre sus tropelías están totalmente detenidas en Coahuila.

Sólo para que se calibre la impresionante sangre fría de este personaje ahora detenido en Madrid, va a manera de anécdota la siguiente:

En entrevista a un importante diario de Saltillo, concedida con motivo de haberse dado a conocer lo confesado con pelos y señales por dos de sus cómplices, uno, nada menos que el secretario de Finanzas cuando fue gobernador y el otro un conocido empresario de Monclova, de cómo se llevaron a Estados Unidos el dinero robado al erario estatal, con su desfachatez sin límite osó declarar, y así fue publicado, lo siguiente: “Pues sólo espero que alguien se atreva a acusarme de eso para que vean cómo lo demando y lo meto al ‘bote’. Nada de eso es cierto”.

¿Cómo puede ser posible tan desmesurada como desconcertante desfachatez? Por desgracia la opinión pública es de memoria frágil y por ello vulnerable, en particular frente a estos habilidosos encantadores de serpientes. Van al canto dos, sólo dos, datos clave del gobierno de Moreira, que jamás ha aclarado o lo ha hecho con evasivas o sofismas, que para todo efecto práctico son auténticas burlas a los ciudadanos de Coahuila y a la opinión pública nacional:

Moreira no ha explicado y menos aún justificado por qué la deuda pública durante el tiempo en que fue gobernador se disparó de 323 millones a más de 36 mil millones de pesos. La Constitución del país dispone que los gobiernos estatales sólo podrán contratar endeudamiento público para ser “destinado a obra pública productiva”. Si se suman las cifras de ésta contenidas en los respectivos informes de gobierno y correspondientes cuentas públicas anuales, y en el supuesto de que los datos sean verídicos, dicha obra pública anda en 18 mil millones. ¿Dónde quedaron entonces los otros 18 mil millones?

Otro: No se ha aclarado y menos aún sancionado a nadie por la deuda que se contrató por al menos 3 mil 100 millones de pesos, mediante documentos apócrifos según los cuales el Congreso del Estado aprobó, sin ser cierto, tales operaciones. Por supuesto que hay más, mucho más.

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