Opinión

El imprescindible Berlusconi y el futuro de Italia

10 febrero 2014 5:25 Última actualización 01 agosto 2013 5:42

 
 
 
Ricardo Márquez

Como ocurre desde hace varios años, el futuro de Italia no puede desligarse del de Silvio Berlusconi. La Corte Constitucional, el más alto tribunal del país, pospuso para hoy la discusión sobre la sentencia de un tribunal de Milán que condenó al actual senador, exprimer ministro y líder del partido Pueblo de la Libertad (PDL), a cuatro años de prisión y a una inhabilitación de cinco años en el servicio público por cargos de evasión fiscal.
 
 
La posibilidad de que se confirme dicha sentencia representa una amenaza seria para el gobierno del primer ministro Enrico Letta, en medio de intentos desesperados por revertir la precaria situación económica del país, seguidos muy de cerca por la Unión Europea.
 
Cabe recordar que a principios de año, los ajustados resultados de las elecciones generales dejaron en vilo la formación de un gobierno. Tras dos meses de negociaciones, el nombramiento de Letta sólo fue posible gracias a la antes inconcebible unión de su izquierdista Partido Democrático y del conservador PDL, de Silvio Berlusconi.
 
 
Hoy, la decisión de la Corte mantiene paralizado al gobierno emanado de dicha coalición, y podría derivar incluso en el retiro del apoyo a Letta por parte del PDL. Hace apenas algunas semanas, el primer ministro había expresado su satisfacción por haber convencido a las instituciones rectoras de la Unión Europea de que este año Italia mantendría su déficit por debajo del 3% del PIB. Con ello, aseguró, el país por fin tendría algún margen para impulsar el crecimiento de la economía y la creación de empleos. En otras palabras, para aumentar el gasto público.
 
 

Desde entonces el optimismo de Letta parecía demasiado apresurado. Sacar adelante cualquier ‘medida para estimular el crecimiento’ implica un consenso con el partido de Berlusconi. El acuerdo para formar gobierno fue un tanto sorpresivo, pero se dio en circunstancias en las que no quedaba otra opción. Un compromiso sobre la mejor manera de impulsar la economía –uno de los temas que más separan a ambos partidos– se antoja aún más complicado, especialmente con el proceso judicial que enfrenta el líder del PDL de por medio.
 
 
Si bien el gobierno de Mario Monti, antecesor de Letta, logró controlar la deuda del gobierno, la mayoría de los problemas estructurales de la economía italiana persisten y el panorama es gris. Como señaló recientemente el gobernador del banco central italiano, Ignazio Visco, nada se mueve en el país.
 
 
Tal como se anticipaba tras las elecciones de febrero, se ha confirmado la debilidad del gobierno emanado de las mismas. Por ahora, la esperanza de que alguna reforma sea aprobada pasa por la no confirmación de la sentencia dictada a Silvio Berlusconi.
 
En estas circunstancias, la Corte podría considerar temas políticos, además de los argumentos legales, para tomar una decisión.
 
 
Desde luego, desechar o confirmar la condena no son las únicas opciones. El veredicto podría posponerse nuevamente; el periodo de inhabilitación podría reducirse; o el máximo tribunal podría ordenar la repetición del proceso, por ejemplo. En el peor de los casos, de confirmarse la sentencia, ésta tendría que recibir la aprobación del Parlamento italiano para ser ejecutada, en lo que sería el último recurso de Berlusconi.
 
En medio de la incertidumbre sobre su futuro, la cuarta mayor economía de la Unión Europea espera la resolución de la Corte. La única certeza es la importancia del imprescindible Silvio.