Opinión

El impacto de la
reforma energética

El presidente Enrique Peña Nieto promulga hoy las nuevas leyes recién aprobadas por el Congreso en materia de Energía.

En el ambiente se percibe una gran esperanza sobre el posible impacto que pudiera tener esta reforma sobre el futuro económico. Aunque hay algunos analistas que opinan que la expectativa esta sobrevendida y que el efecto será mínimo, hay otros como Agustín Carstens que ve crecimientos futuros del 5% anual. En algunas regiones del país la expectativa de bonanza está desatada, por las posibles inversiones que pudieran darse como consecuencia de contar con un gasoducto, o por las posibles reservas de gas o petróleo de lutita en la región.

Tomando como referencia el índice de la Bolsa, la reacción del mercado financiero fue nula. El índice bajó 0.02% en la jornada del viernes pasado. Es muy probable que el efecto inmediato estaba ya totalmente descontado. Pero ¿qué podemos esperar realistamente en base al análisis?

En Actinver vemos cinco posibles tipos de efectos: a) Los que tienen que ver con la competitividad de nuestra economía, b) Los que tienen que ver con la inversión productiva y que tienen impactos en el empleo, el crecimiento económico y en el mercado cambiario, c) Los que tienen como consecuencia el aumento en la disponibilidad y la diversidad de recursos energéticos y también de las reservas de recursos no renovables, d) Los que tienen que ver con el impacto en la ecología, e) Los que tienen que ver con las finanzas públicas.

En cuanto a la competitividad, la mayor oferta de recursos energéticos y abrir los mercados a la competencia tiene que dar como consecuencia menores precios y por lo tanto una mayor competitividad de nuestra maquinaria económica. En particular, la aplicación de gas natural a las plantas de ciclo combinado de energía eléctrica podrían dar como resultado una reducción en los costos de energía de uso industrial de alrededor del 35%. ¿Para cuándo? Para el 2017 o 2018.

En relación a la inversión productiva y sus consecuencias en crecimiento del PIB, el empleo y el bienestar económico tenemos estimado que en adición a una inversión sostenida por parte de Pemex equivalente al 2% del PIB, es posible que la inversión del sector privado arranque con un equivalente al 0.5 al 1% del PIB a partir del 2015, para que posteriormente pueda alcanzar una contribución al PIB total de 2% del 2018 en adelante.

Consideramos que la creación de empleo será modesta en el 2015, a menos de 25 mil empleos, pero la creación de nuevas plazas en el sector puede crecer exponencialmente en los siguientes años hasta alcanzar niveles de 150 mil plazas en los años finales de esta década. Los proyectos de inversión van a atraer una importante afluencia de inversión extranjera directa e indirecta, lo que a su vez implicará una mayor oferta de divisas, que hará que el peso tienda a convertirse en una moneda más fuerte. Esto a su vez permitiría que la prima por riesgo que se paga en las tasas de interés en pesos tienda a disminuir aún más.

En cuanto al impacto en las finanzas públicas, el diseño del nuevo mecanismo fiscal, “El Fondo Mexicano de Petróleo para la Estabilidad y el Desarrollo” tiene como prioridad uno, la estabilidad de los recursos fiscales. En la asignación de que se va a hacer con la bolsa de ingresos fiscales provenientes de la producción de energías, lo primero es la partida al fisco: 4.7% del PIB. La segunda prioridad es un fondo soberano de ahorro de recursos excedentes, y posteriormente si quedan recursos se destinarían a la investigación y por último a la educación.

Los principales riesgos de esta reforma están en el pasivo laboral contingente que tienen las operadoras del Estado, y que por lo visto será muy poco lo que pudiera absorber el Gobierno al estar sujetos a una disminución del pasivo negociada con el sindicato.

El otro gran riesgo es que la operadoras del Estado no tendrán acceso al capital al ser constituidas como “Empresas Productivas del Estado”, pues no tendrán la posibilidad de colocar acciones en los mercados de capitales.

¿Se imagina lo que sucedería si estas reformas estructurales fueran acompañadas de un esquema fiscal más amigable a la inversión productiva y al empleo? El potencial de nuestra economía podría alcanzar tasas de crecimiento cercanas al 8%.

eofarril@actinver.com.mx