Opinión

El IMCP comunica: La importancia de la certificación profesional

10 febrero 2014 4:20 Última actualización 09 septiembre 2013 5:2

Eduardo Ávalos Lira
 
La experiencia, la capacitación continua y la asociación a organismos profesionales de reconocido prestigio, son las herramientas que el profesionista actual debe adoptar como suyos para cumplir, cabalmente, con las exigencias de los contratantes de sus servicios. Estos elementos, constituyen el espíritu de la certificación profesional.
 
 
La vida profesional de los mexicanos inicia en el momento de concluir sus estudios universitarios, obteniendo con ello, su título profesional, el cual es otorgado por la institución educativa en donde cursó sus estudios.
 
 
Ahora bien, para que el recién titulado pueda ejercer su profesión (dependiendo de la carrera profesional cursada), es necesario que la Dirección General de Profesiones (DGP) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), le otorgue su cédula profesional, mediante el trámite correspondiente por parte del interesado.
 
 
Tanto el título como la cédula profesional no tienen vigencia, sin que ello sea garantía de actualización o de experiencia en esa área o especialidad por parte del portador de esos documentos.
 
 
Aunado a lo anterior, existe un gran número de escuelas que imparten carreras similares, pero con diferentes planes de estudio y formas de titulación.
 
 
Para tener un punto referencial con respecto de la calidad profesional en nuestro país, a partir del año 1998, el Instituto Mexicano de Contadores Públicos, AC (IMCP), dio inicio al Proceso de Certificación Profesional, que se define como el instrumento de evaluación que certifica y garantiza la actuación técnica y la capacidad profesional para ejercer eficientemente la profesión. Es la constancia de que un profesional cuenta con los conocimientos, habilidades y destrezas requeridos para el ejercicio de una profesión.
 
 
La certificación profesional se obtiene mediante la aplicación y aprobación de un examen de conocimientos, el cual debe ser construido y calificado por un órgano diferente al que emite la certificación, y con base en lineamientos pedagógicos internacionales.
 
 
El 27 de septiembre de 2002, en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el IMCP firmó en Washington, DC, el Acuerdo de Reconocimiento Profesional Mutuo, con los siguientes organismos: Asociación Nacional de Consejos Estatales de Contabilidad (National Association of State Boards of Accountancy o NASBA, por sus siglas en inglés), el Instituto Americano de Contadores Públicos Certificados (American Institute of CPA o AICPA, por sus siglas en inglés), el Instituto de Contadores Certificados de Canadá (Canadian Institute of Chartered Accountants o CICA, por sus siglas en inglés), y el Comité Mexicano para la Práctica Internacional de la Contaduría Pública (Compic), en donde, entre otros aspectos a considerar, se establecieron los acuerdos de reciprocidad en los servicios profesionales entre esos tres países.
 
 
Debido a la seriedad e importancia de ese proceso de certificación, en el año 2005, el IMCP fue el primer organismo profesional en obtener, por parte de la DGP, el reconocimiento de Idoneidad como Auxiliar en la Vigilancia del Ejercicio Profesional, en la modalidad de Certificación Profesional.
 
 
En el ámbito de la contaduría pública mexicana, por ejemplo, solamente el contador público que cuente con la certificación profesional, además de otros requisitos establecidos en el Código Fiscal de la Federación (CFF), pueden dictaminar estados financieros para efectos fiscales.
 
 
Para determinar cuáles carreras requieren de certificación profesional para ejercerlas, de acuerdo con el criterio del Consejo de Colegios de Profesionista de México (Conseprof, www.conseprof.org), son las que de no hacerlo, pondrían en riesgo la vida, la salud, el patrimonio o la libertad de los contratantes de los servicios profesionales.
 
 
El 10 de julio de 2010, el IMCP en coordinación con organismos académicos, normativos y gubernamentales, crearon el proceso de la Certificación por Disciplinas.
 
 
Este proceso de certificación está abierto para todos los profesionistas, cuyo campo de actuación esté relacionado con las áreas de: contabilidad, contabilidad gubernamental, contabilidad y auditoría gubernamental, fiscal, finanzas y, a partir de diciembre de 2013, con la disciplina de costos.
 
 
La calidad profesional sólo puede ser demostrada y medida por conocimientos reales y prácticos, y/o con la obtención de certificaciones otorgadas por instituciones de reconocido prestigio, mediante una evaluación de conocimientos determinados por profesionales de esas mismas áreas (talentos pares).
 
 
El profesionista certificado presenta mayores oportunidades en el mercado laboral, ya que su experiencia y actualización profesional, es avalada por un organismo colegiado. Para el empleador, al contratar profesionistas certificados, le genera una mayor credibilidad en el trabajo desempeñado por el talento humano de su empresa, propiciando con ello, una mejor publicidad para su negocio.
 
 
Vicepresidente de Docencia del IMCP.