Opinión

El Imco y mi oposición
al 3de3

 
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Corrupcion. (mundoejecutivoexpress.mx)

En un ataque frontal a mi opinión sobre la iniciativa de ley conocida como “3de3”, que no firmaré, el director adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad, Manuel Molano, tuiteó ayer sobre su gran desacuerdo con mi razonamiento, al que calificó de “versión torcida de liberalismo”. Dijo también que, para saludarme en el futuro, previamente tomará omeprazol, sugiriendo que mis textos le provocan una fuerte acumulación de ácido clorhídrico en su estómago.

A Manuel lo conozco desde que estudiábamos en el ITAM y lo considero un tipo muy inteligente y apto para la labor que realiza en ese think tank. No obstante, no me convenció de firmar la iniciativa que desnudaría el dinero de los políticos, y que haría transparente su patrimonio, su situación fiscal y su conflicto de intereses.

Muchas personas se sienten ilusionadas de que el flagelo de la corrupción terminará cuando obliguemos a los políticos a revelarnos lo que esta iniciativa propone. Pero eso es justamente: una ilusión. La corrupción en el país no terminará por obligar a los políticos a exhibirse, sino cuando ellos mismos se convenzan de que no deben cometer delitos. Si lo pensamos bien, en realidad bastan dos cosas para que avancemos en este terreno: (1) que los servidores públicos hagan bien su trabajo; y (2) que cumplan las leyes. Por lo demás, a mí me da igual si el dinero que ganan lo usan para comprarse un Rolex o para pagar el asilo donde guardan a sus abuelos. Esa información es inútil.

Crear una infraestructura legal y burocrática para que todos los políticos revelen su patrimonio y en función de ello se les pueda investigar con mayor facilidad me parece no sólo revanchista, sino costoso.

Muchos mexicanos hemos visto en nuestra niñez que algunos compañeros copiaban en los exámenes del colegio. Esas trampas aún continúan. Pues bien: imaginemos que a un grupo de maestros se les ocurre que, para corregir el problema, se instalen cámaras de videovigilancia en las cuatro esquinas de cada salón, y que cada educando pase una prueba de polígrafo al salir de cada examen. Eso es la Ley “3de3”: como no podemos dominar nuestra propensión a hurtar, entonces inventemos un sistema hipercomplejo que lo prevenga.

Y quien no lo acepte así, es porque defiende a los corruptos.

Que los políticos piensen primero en sus intereses, incluyendo su bienestar y su patrimonio es perfectamente humano. Ese comportamiento es similar al de todos los demás. Ello, por supuesto, no les da derecho a robar, corromperse o favorecer a sus cuates. Pero el hecho de que unos cuantos roben no nos da derecho a los demás a enterarnos de si tienen una casa grande y otra chica; menos aún a regocijarnos porque vamos a desnudarles.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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