Opinión

El hogar está donde está la oportunidad

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Pregunta
: Me graduaré del bachillerato dentro de cuatro meses. Durante el tiempo restante, trabajaré en una de mis ideas y crearé un modelo de negocios.

Originalmente, había planeado mudarme a Austin, Texas, pero después de hablar con emprendedores exitosos, he empezado a inclinarme por vivir en casa de mis padres e ir a una universidad local para ahorrar dinero.
¿Qué sería mejor en su opinión? ¿Debería quedarme con mis padres mientras trabajo en el lanzamiento de mi negocio, o debería salir de casa y experimentar un mundo diferente?

— Konnor Kelley

Respuesta: Abandonar el hogar es uno de los hitos más emocionantes y difíciles en la vida de una persona joven. Puede ser complicado dejar a las personas que amas, pero, en cierto momento, tienes que salir de ahí y aprender a ser independiente. Para un emprendedor que está lleno de ideas como tú, elegir el momento correcto puede involucrar algunas decisiones intermedias.

Entré a un internado cuando era pequeño, pero siempre he estado cerca de mis padres y hermanas. Cuando dejé la escuela a los 16 años para poner mi propio negocio, me mudé al sótano de mi amigo Johnny Gems, debajo del ajetreo y el bullicio de Edgware Road, en Londres. Era oscuro, más bien húmedo, y extremadamente sucio, pero la pasamos muy bien. Dirigir nuestro propio negocio, Student Magazine, mientras disfrutábamos de nuestra primera probada de independencia, fue absolutamente emocionante.

Sin embargo, mamá estaba al pendiente de nosotros. Ocasionalmente nos llevaba canastas de comida (siempre teníamos hambre) y se aseguraba de que limpiáramos al menos una vez a la semana. Valerme por mí mismo a tan temprana edad me enseñó mucho, pero nunca perdí de vista cuánto me apoyaron mis padres o cuán importante fue su apoyo.

En estos días, mi mamá y yo estamos más cerca que nunca, aun cuando vivimos en países diferentes. Recientemente, cuando ella estaba realizando una firma de libros en Washington (“Mum’s the Word: The High-Flying Adventures of Eve Branson”), le hice una visita sorpresa. No sabía que yo estaba en la ciudad, así que cuando aparecí al frente de la fila, la asusté verdaderamente. Han pasado seis décadas, ¡ya debería estar acostumbrada a mis sorpresas!

Si vas a estar listo para lanzar tu negocio pronto, vivir con tus padres ofrecería algunas ventajas. Es sensato que pienses en las maneras de ahorrar dinero, ya que los problemas de flujo de efectivo aniquilan a la mayoría de las empresas nuevas. No sería necesario que pagaras renta, lo cual te permitiría contratar alguna ayuda muy necesaria, empezando a formar tu equipo. Tus padres quizá también resulten ser una buena caja de resonancia para tus planes de negocios. Hasta la actualidad, sigo confiando en la Prueba de Mamá, que consiste en que antes de acercarse a los potenciales inversionistas, uno verifique si su propia madre comprende y le gusta la idea.


Aun así, necesitas considerar los beneficios de mudarte. Vivir en un centro dinámico como Austin, donde podrías mezclarte con otros emprendedores y otras personas creativas, podría inspirarte en formas que no se pueden anticipar. No es coincidencia que las comunidades de emprendedores en lugares como Austin, San Francisco, Berlín y Londres atraigan a jóvenes como tú. Cuando muchas mentes vigorosas e imaginativas se reúnen en un lugar, surgen las grandes ideas. ¡Y la vida nocturna también es divertida!

Una cosa importante que debes recordar es que volverte emprendedor es un proceso. La abrumadora mayoría de los intentos de los emprendedores por lanzar sus primeras empresas fracasan. Y sus segundas empresas... y las terceras. Una vez que ya has pasado por ese proceso unas cuantas veces –o enfrentado la desilusión, el análisis de qué salió mal y luego el relanzamiento de tu proyecto con base en lo que has aprendido–, es más probable que tu compañía despegue. Durante esos años, sin embargo, tus horarios quizá en ocasiones sean largos, así que deberías tener en mente las necesidades de tus padres mientras consideras tus opciones.

Si te mudas o no, estoy seguro de que encontrarás que tus padres siempre te amarán y apoyarán tus decisiones. Joan y yo estamos muy orgullosos de nuestros hijos, Holly y Sam, por valerse por sí mismos, y felices de que todos hayamos permanecido tan cercanos.