Opinión

El héroe de Tanhuato

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Policía. (ilustración)

El éxito de las fuerzas federales en el rancho El Sol de Tanhuato ha querido ser desvirtuado para atribuir al Estado una masacre.
Como murió un solo policía y 42 sicarios, entonces hubo “ejecuciones masivas”.

¿Cuántos policías tienen que ser asesinados para que el uso de la fuerza del Estado sea legítimo?

Es una lástima que haya muerto un policía en ese operativo que implicó un enfrentamiento de más de tres horas. Y cayó mientras atendía a un compañero herido. La bala le entró por el costado, donde no llega el chaleco antibalas.

La nación entera debería estar acongojada por el asesinato de ese policía heroico, que murió por defender a su compañero y a la sociedad.
También es una pena que hayan muerto 42 sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación, pero como decía el general Villa, “el que los fierros agarra a los fierros se atiene”.

Cuando el 1 de mayo un helicóptero del Ejército fue derribado por ese cártel, murieron diez personas, entre ellas el piloto que era padre de dos niños, una de diez años y uno de siete.

¿No hay que ir con todo contra los criminales?

La guerra contra las drogas puede ser todo lo cuestionable que se quiera, pero mientras haya grupos delictivos que ataquen a la población, a las autoridades, despojen de sus bienes a propietarios y secuestren a personas inocentes, el Estado tiene que actuar.

Resulta inexplicable que antes de conocerse los pormenores de lo acontecido el viernes en ese municipio de Michoacán, comentaristas e informadores acusaran al Estado de excederse en el uso de la fuerza.

“Fueron ejecuciones” se pudo leer en redes sociales, de parte de sectores con una filiación política definida, que trabajan para hacer quedar mal, siempre, al Estado.

Y también algunos comentaristas generalmente serios se ponen en el papel de árbitros neutrales entre los delincuentes y los policías.

Pero no es una lucha entre dos bandos ajenos a la sociedad, sino el reto armado de bandas delictivas contra los encargados de defender a la sociedad.

Los policías federales defienden a la sociedad de las lacras adjuntas al narcotráfico: derecho de piso, secuestro, despojo de ranchos, de comercios, asaltos en carreteras, robo de combustibles…

¿Hay alguna duda acerca de qué lado hay que estar?

Desde luego hay que denunciar los excesos para que no se vuelvan a cometer, pero lo que se hizo con la Policía Federal en el caso de Tanhuato fue descalificarla a priori y acusar a nuestros defensores, los policías, de asesinos sumarios.

El rancho El Sol, donde ocurrieron los hechos, tiene 112 hectáreas y una dueña que fue despojada del predio por hombres armados del Cártel Jalisco Nueva Generación, que lo utilizaron como guarida.

¿Dónde está el Estado?, preguntamos indignados ante ese tipo de atropellos de las bandas criminales.

Pues ahí tenemos al Estado, en Tanhuato, en el combate a un cártel criminal que sufrió 42 bajas, contra una muy lamentable de la Policía Federal. Un héroe.

Twitter: @PabloHiriart

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